Lo que la ciencia

no puede descubrir

acerca de la

MENTE HUMANA

 

por Herbert W. Armstrong

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Este folleto no es para la venta.

Es publicado por la Iglesia de Dios

Universal y distribuido gratuitamente

como u n servicio educativo para e1

beneficio de la humanidad.

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¡REFLEXIONEMOS! Al

cabo de cinco o diez

años, ¿habrá vida en

nuestro planeta? El problema

número uno de nuestros tiempos

es la SUPERVIVENCIA HUMANA.

¿POR QUE la misma

mente que ha desarrollado un

progreso material tan ASOMBROSO

se halla INERME

ante los MALES que le enfrentan

en el siglo 20? La respuesta a este

enigma tiene sus raíces en la

naturaleza de la MENTE HUMANA.

¡E ste folleto le revelará lo

que los sicólogos y científicos no

saben acerca de la MENTE

HUMANA!

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MANUAL DE INSTRUCCIONES

palabra hebrea escrita por Moisés

un período de seis días Dios renovó

La palabra hebrea para "alma" o "ser viviente"

¿Qué ocurrió entonces?

La reproducción humana

En la parábola de las minas

La importancia del carácter

¿Por qué estamos hechos de materia?

Lo físico cambia, lo espiritual es inalterable

El molde espiritual

El cuerpo que muere no es el mismo

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PORQUÉ a los grandes pensadores y estadistas les falta el conocimiento necesario para Resolver los problemas mundiales? Los científicos han dicho: "Con conocimientos suficien­ tes podremos resolver todos los problemas y borrar todos los males que aquejan a la humanidad". Desde la década de los 60 nuestro acopio de conocimientos se ha duplicado ... ¡pero también se han duplicado nuestros problemas!

¿Cuál ha sido la CAUSA de este fenómeno? ¿Es posible que haya un defecto en la MENTE del hombre? ¿HACE FALTA algún ingrediente vital? Ciertamente hay una DIMENSIÓN AUSENTE del conocimiento humano.

Un fabricante incluye con su producto un MANUAL DE INSTRUCCIONES en el que describe el propósito para el cual fue diseñado y cómo hacerlo funcionar adecuadamente. El meca­ nismo más perfectamente concebido y fabricado que jamás se haya hecho es ese maravilloso complejo de mente y cuerpo que llamamos HOMBRE. Es natural que nuestro Hacedor se haya preocupado de que no nos falte nuestro MANUAL DE INSTRUCCIONES que revela, para nuestro propio bien, la NATURALEZA de nuestro ser, el OBJETIVO de nuestra existencia, nuestro POTENCIAL ulterior y el CAMINO que nos llevará a cumplir el propósito de la vida.

Ese manual de instrucciones es la Santa Biblia. Sin embargo, aunque el hombre se ha encargado de mal entender, mal interpretar y desvirtuar más allá de toda medida las enseñanzas de ese libro, es en él, precisamente, que está revelada la DIMENSIÓN AUSENTE del conocimiento humano. Allí se nos revela cuál es el increíble potencial humano, allí se nos pone de manifiesto con sorprendente claridad. Todo se reduce a que el hombre lea ese libro y LO CREA.

La Biblia es nuestra fuente de información. Nos revela la razón por la cual los seres humanos fuimos puestos sobre la Tierra, explica la naturaleza de nue stro ser, abre el panorama del increíble potencial humano y nos da las instrucciones sobre cómo hacer funcionar la mente y el cuerpo humanos de una manera que produzca paz y que nos lleve a alcanzar nuestro inaudito potencial.

Las mentes más brillantes jamás han captado ese conocimiento, pues es revelado divinamente . Es como si Dios nuestro Hacedor nos hubiera dado su mensaje escrito en un código secreto que la mente humana no puede descifrar . La ciencia moderna no lo entiende y hasta los sicó logos mismos ig noran en qué consiste la mente humana.

Hace falta un ingrediente de vital importancia en la mente del hombre, y el manual de instrucciones revela lo que es. Se trata de algo que no se enseña en las universidades, algo que se ha mantenido escondido de los sabios de este mundo. La mente más grande de todas ha dicho al respecto: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños" (Mateo 11:25).

Ese libro nos enseña que Dios ha existido eternamente. Con El, también por la eternidad, ha existido el Verbo, una segunda Persona que igualmente es Dios. Dios creó todas las cosas para y por medio de ese ser espiritual, llamado el Verbo, que coexiste con El (Juan 1:1-4).

En el primer versículo del libro de Génesis la palabra hebrea escrita por Moisés que traducimos como "Dios" es Elohim, un sustantivo uniplural o colectivo que significa un solo Dios compuesto por más de una persona. En otras palabras, significa una FAMILIA divina, de la cual el Dios mencionado en el primer versículo del Evangelio de Juan es padre o cabeza.

Primero Dios creó a los ángeles, también compuestos de espíritu, aunque menores que Dios y desprovistos de poderes creativos .

A continuación creó, es decir, trajo a la existencia, el universo físico, incluso la Tierra. Cuando ésta fue creada, sobre ella fue colocado un tercio de los ángeles, sujetos al GOBIERNO de Dios, el cual era administrado por un querubín: el gran arcángel Lucifer. Bajo el gobierno divino la Tierra estuvo rebosante de paz, felicidad y alegría. Pero Lucifer terminó por conducir a sus ángeles a la rebelión. El gobierno de Dios fue rechazado y sus normas dejaron de ponerse en ejecución. La Tierra, como resultado de lo ocurrido, quedó vacía y estéril, en estado de confusión y tinieblas.

Entonces, en un período de seis días Dios renovó la faz del planeta. Durante esta "semana de la creación", cuya historia está preservada en el primer capítulo del libro de Génesis, Dios configuró las primeras formas de vida dotadas de sistema reproductivo, es decir, la flora, o vida vegetal, y la fauna, o vida animal. Toda la creación física hasta ese punto era incapaz de pensar, razonar y tomar decisiones, y c;arecía por completo de capacidades éticas, morales o espirituales.

Finalmente vino la creación del HOMBRE, hecho a imagen y semejanza de Dios pero, al igual que los animales, compuesto de MATERIA física sacada de la tierra. El hombre, destinado a nacer ulteriormente dentro de la familia divina, fue diseñado con una mente similar a la de Dios, con habilidad de pensar y razonar, de evaluar hechos y tomar decisiones, capaz de asumir actitudes éticas, morales y espirituales.

Tengamos en cuenta que Dios creó al hombre con el propósito de reproducirse a sí mismo. Su objetivo es que el hombre desarrolle un carácter espiritual tan perfecto como el que sólo El posee . Dios ha determinado que NO PECARÁ; por consiguiente, iNO PUEDE HACERLO! (I Juan 3:9). Un carácter espiritual y santo tan perfecto no puede ser creado instan­ táneamente por mandato divino. Debe ser desarrollado, y ese es un proceso que exige TIEMPO y EXPERIENCIA.

Ese carácter es la capacidad, en un solo ente, de llegar a comprender y distinguir los verdaderos valores de los falsos, el camino correcto del equivocado, el bien del mal, a rechazar éste y escoger aquél y, con el poder de la VOLUNTAD, desechar el mal y OBRAR el bien.

Los animales están dotados de cerebro e instinto, mas no tienen la facultad de comprender los valores espirituales y morales para hacer una elección entre ellos ni para desarrollar un carácter espiritual perfecto. Poseen cerebro, pero no intelecto; poseen instinto, pero no la capacidad para desarrollar un carácter santo y divino.

En esto consiste la DIFERENCIA trascendental entre el CEREBRO animal y la MENTE humana. Pero, ¿cuál es la causa de esta diferencia tan abismática?

No hay casi diferencia alguna entre el diseño, la forma y la estructura de los cerebros animal y humano. Los cerebros de los elefantes, ballenas y delfines tienen mayor tamaño que el del hombre, y el del chimpancé es apenas un poco más reducido. Cualitativamente, el cerebro humano puede ser ligeramente superior al de los animales mencionados, pero no en medida suficiente para justificar o explicar la enorme diferencia entre los frutos rendidos por el cerebro humano y por el cerebro animal.

¿Cómo, pues, puede explicarse satisfactoriamente esa insalvable diferencia? La ciencia no puede darnos una respuesta adecuada. Algunos científicos en el campo de las investigaciones cerebrales llegan a la conclusión de que necesariamente debe haber algún componente no físico en el cerebro del hombre, componente que brilla por su ausencia en el cerebro animal. No obstante, la mayoría de los científicos se niegan a reconocer la existencia de lo no físico.

¿Qué otra explicación puede haber? Fuera de la ligerísima diferencia cualitativa entre los dos cerebros, la ciencia se queda sin respuesta debido a su obstinación en no querer admitir la posibilidad de que exista lo espiritual.

Cuando el hombre se niega a aceptar la existencia de su propio Creador, cierra su mente ante grandes océanos de conocimiento básico y verdadero, de hechos y de COMPRENSIÓN . Cuando el científico rechaza la verdad del conocimiento revelado y se atrinchera en la fábula, se convierte en el más ignorante de todos los hombres, aunque se crea sabio.

Cuando el hombre, en nombre de la ciencia, se niega a reconocer a su Hacedor, o simplemente hace caso omiso de El, ciega su mente a la comprensión de lo que él es y del propósito de su propia existencia; por consiguiente, no puede entender adónde va ni cuál es el camino verdadero que debe seguir. ¡No es de extrañar, pues, que este mundo esté plagado de males!

¡Tiene que haber una CAUSA para cada efecto!

Pero cuando nuestras mentes se abren al conocimiento de nuestro Dios y de sus propósitos, entonces tenemos acceso a la DIMENSIÓN AUSENTE DEL CONOCIMIENTO: el concepto de que Dios es la FAMILIA divina, de que ese Dios está REPRODUCIÉNDO­ SE a sí mismo (sirviéndose de la materia en ese proceso) y de que El abre nuestros ojos a inmensos panoramas de nuevos conocimientos.

Reflexionemos sobre todo esto. Dios está compuesto de espíritu. El es Creador, Diseñador, Gobernante y Educador. Es dueño de una MENTE SUPREMA. El ES el CARÁCTER PERFECTO, SANTO Y JUSTO. Sin embargo, está sirviéndose de la sustancia material de la tierra física para REPRODUCIRSE A st MISMO. De la materia física Dios creó al HOMBRE a su imagen y semejanza (con su misma configuración y forma).

Ahora bien, si el hombre ha de convertirse en Dios mediante ese proceso por el cual el Todopoderoso se está reproduciendo, entonces es NECESARIO que el CARÁCTER que va a desarrollarse en él emane de Dios y que la VIDA espiritual que ha de poseer también proceda de Dios. En otras palabras, Dios ha tenido que planear la manera de tender un puente entre la MATERIA (de la cual el hombre ahora está enteramente compuesto) y el ESPÍRITU (del cual está compuesto Dios y lo estará el hombre en un futuro).

La materia no es espíritu. Entonces, ¿COMO puede Dios convertir al HOMBRE, material y mortal, en un DIOS inmortal compuesto de espíritu?

El ser humano está compuesto enteramente de MATERIA. Dios dice : "Entonces el Eterno Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7). El hombre fue hecho del polvo de la tierra; recibe su vida humana y temporal del aire que inhala y exhala por la nariz. Su vida está en la sangre (Génesis 9:4, 6), pero la sangre vital es oxidada por el aire que respiramos. El aliento, por consiguiente, es "aliento de vida", a la vez que la vida está en la sangre.

Reparemos cuidadosamente en que el hombre, hecho enteramente de materia, se convirtió en ser viviente (alma viviente, ver I Corintios 15:45) tan pronto como récibió AIRE para su vida física y temporal. La Escritura no nos dice que tiene un alma inmortal. Es un ser vivo, animado, tan pronto como la vida física entra en él.

La palabra hebrea para "alma" o "ser viviente" es nefesh. En Génesis 1:20 - 24 también a los animales se les llama nefesh tres veces, y en estos contextos los traductores han vertido la palabra hebrea como "ser viviente" . Los animales tienen el mismo tipo de existencia fisicoquímica que tiene el hombre, y ambos sufren el mismo tipo de muerte (Eclesiastés 3:19-20) . "El alma que pecare, esa morirá" (Ezequiel 18:4), dice el Señor, y lo mismo se repite en el versículo 20 del mismo capítulo. Adán era un alma y, refiriéndose al árbol de la ciencia del bien y del mal, Dios le dijo: "El día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 2:17). Pero el diablo les dijo a Adán y Eva que Dios mentía y ellos prefirieron creer a Satanás, como lo ha hecho casi toda la humanidad desde entonces hasta la fecha .

¡Tratemos de entender! El hombre es CARNE y HUESO. Está compuesto enteramente de MATERIA y esa materia viviente ES un alma o ser viviente. El alma está compuesta de materia, no de espíritu.

Ya hemos explicado que el cerebro humano es casi idéntico al cerebro animal. Pero el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios para tener una relación especial con El, para tener el potencial de llegar a nacer dentro de la familia divina, y Dios es espíritu (Juan 4:24) .

Para hacer posible tender un puente, para hacer posible la transición de seres humanos, compuestos enteramente de MATERIA, a seres espirituales (compuestos íntegramente de ESPÍRITU) en el reino de Dios, y al mismo tiempo para dar al hombre una MENTE similar a la de Dios, El puso un espíritu en cada ser humano .

En Job 32:8 leemos : "Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda".

¡Esta es una gran VERDAD que pocas personas han captado!

A este espíritu yo le llamo el "espíritu HUMANO" porque está EN cada ser humano, aunque se trata de esencia espiritual y no de materia. Este espíritu no es el hombre en sí, sino que es una esencia espiritual que está en él. Tampoco es una persona o un ser espiritual. No es un alma (el hombre físico es el alma). El espíritu humano imparte el poder del INTELECTO al cerebro humano. Este espíritu no suministra la vida humana, pues ésta radica en la SANGRE física, oxidada por el ALIENTO de vida.

Esta esencia espiritual que Dios ha colocado en el hombre es un componente inmaterial que está en el cerebro humano, pero no en el de los animales. Es el ingrediente que hará posible la transición de lo humano a lo divino al llegar el, tiempo de la resurrección.

Primero conviene aclarar unos cuantos puntos esenciales respecto a este espíritu en el hombre . Es esencia espiritual, al igual que, en el mundo físico, el aire y el agua son esencia material. Este espíritu humano no puede ver , sino que es el CEREBRO el que ve a través de los ojos. El espíritu humano tampoco puede oír; es el cerebro el que oye a través de los oídos. Este espíritu humano no puede pensar ; es el cerebro el que piensa, aunque el espíritu humano es el que le imparte la facultad de hacerlo, lo cual no ocurre en el caso de los animales.

Un texto bíblico , paradójicamente el mismo que a menudo esgrimen los creyentes en la existencia de un alma inmortal, explica este punto . En el capítulo 2 de la Primera Epístola a los Corintios, el apóstol Pablo estaba explicándoles a los cristianos en Corinto que él no fue a ellos usando un le nguaje difícil de entender , como hicieron muchos otros para exaltar su vanidad. Pablo les dijo que fue a ellos en espíritu de hu mi l dad, con un lenguaje simple , claro, corriente. Sin embargo, ningún miembro de la élite de este mundo - los pr íncipes, los gobernantes, los sabios - fue capaz de entender su mensaje.

¿POR QUE los sabios no pudieron entender? Porque Pablo estaba predicando el mensaje de Cristo, el mensaje del reino de Dios , el cual es conocimiento e s piritual . Este tipo de conocimiento no puede ser visto con el ojo físico ni escuchado con el oído físico . El conocimiento espiritual no puede penetrar en la mente humana por medios naturales, pues el espíritu no se puede ver, oír, palpar, gustar ni oler.

El texto explica a continuación que, siendo así las cosas , ningún hombre podría tener el conocimiento que posee si no fuera por "el espíritu del hombre que está en él" (versículo 11) . Los animales tienen un cerebro casi idéntico al del hombre, e inclusive mayor en algunas especies . Sin embargo, su cerebro irracional no puede saber ni comprender lo que el hombre sabe. Tampoco podría el hombre sin el espíritu humano que está en él. En otras palabras, este espíritu es el que imparte el poder del intelecto al cerebro humano .

Aun así, la mente humana está limitada al conocimiento de lo físico; no puede saber ni comprender las cosas espirituales de Dios. ¿Por qué? Porque la mente humana, por sí sola, puede poseer únicamente el conocimiento que le llega a través de los sentidos de la audición, la vista, el gusto, el tacto y el olfato. Asimismo , los animales pueden ver, oír, oler, gustar y palpar, pero no pueden utilizar lo que entra en su cerebro para pensar o razonar.

Ahora leamos la segunda parte de I Corintios 2:11: "Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios". Es decir, ningún hombre pudo conocer o comprender las cosas de Dios , excepto por la intervención de OTRO espíritu: el Espíritu Santo de Dios .

Los humanos tienen, desde que nacen, el "espíritu del hombre" o "espíritu humano" que está EN ellos. Notemos bien que este espíritu no es el hombre sino algo que está EN él. Un hombre , por ejemplo, podría tragarse una canica o bolita; entonces ésta sería algo en él, pero no sería el hombre ni formaría parte alguna de él. El hombre fue hecho mortal, del polvo de la tierra. Este espíritu humano tampoco es un "alma"; es algo que está EN el alma, pues el hombre físico ES el alma.

Continuando en el versículo 14 leemos: "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente".

Así, desde el nacimiento, Dios nos da a cada uno de nosotros un espíritu al que yo llamo, por falta de mejor designación, el "espíritu humano ". Ese espíritu nos da un poder mental que no se halla en el cerebro animal; sin embargo, ese poder mental está confinado al conocimiento del universo físico. ¿Por qué? Porque el conocimiento penetra en la mente humana SOLAMENTE a través de los cinco sentidos físicos .

Notemos que Dios no completó la creación del hombre al tiempo de crear a Adán y Eva. La creación física sí fue completada; Adán y Eva tuvieron este "espíritu humano". Pero quedaba por llevarse a cabo la creación espiritual, y para ésta hacía falta un segundo espíritu en el hombre: el Espíritu Santo de Dios .

"Entonces el Eterno Dios formó al hombre del polvo de la tierra . . . Y el Eterno Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y el Eterno Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal" (Génesis 2:7-9).

En un sentido real y literal, Adán todavía estaba "incompleto": tenía el espíritu del hombre, mas no el Espíritu de Dios. Su Creador le ofreció el fruto del ÁRBOL DE LA VIDA, el cual simbolizaba el Espíritu Santo. Comer del fruto de este árbol hubiera producido dos consecuencias: (1) hubiera abierto la mente de Adán para comprender el conocimiento espiritual y (2) le hubiera impartido a Adán el DON del Espíritu Santo de Dios, conduciéndole así a la vida eterna. Pero cuando Dios le explicó su reino o gobierno a Adán, éste no le creyó, sino que le desobedeció y PECÓ.

¿Qué ocurrió entonces? "Y dijo el Eterno Dios ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó el Eterno del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado . Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida" (Génesis 3:22-24) .

¡No nos olvidemos del gran PROPÓSITO que Dios había concebido! Por medio del hombre, compuesto de materia, El está reproduciéndose a sí mismo, aumentando su propia familia, la FAMILIA DIVINA, santa, justa y libre de pecado. Pero Dios está compuesto de espíritu. ¿Cómo es que El tiende un puente entre el HOMBRE mortal y físico, y la Divinidad inmortal, compuesta de ESPÍRITU?

El primer ser humano había hecho la elección equivocada y, al PECAR, rechazó el GOBIERNO divino. Dios le había expulsado del huerto del Edén y había tomado medidas para impedir su posible retorno al árbol de la vida. El Todopodero­ so, por supuesto, había previsto la posibilidad de que todo esto sucediera; sin embargo, su propósito divino tenía que cumplirse. ¿COMO lo mantendría firme?

Hacía falta entonces el "segundo Adán": Jesucristo. El se había ofrecido a sí mismo desde antes de que el mundo existiera, mas no vendría en carne humana y con el propósito de ser inmolado, hasta cuatro mil años más tarde.

Cuando Adán rechazó el gobierno y el camino de vida divinos, Dios puso en ejecución el plan de 7000 años que había diseñado en vista de esta probabilidad. Durante los primeros 6000 años la humanidad, apartada de Dios (salvo unas pocas excepciones), seguiría su propio camino y aprendería que el sufrimiento y la angustia son el resultado de vivir en forma c ontraria al CAMINO DE VIDA que ordena el GOBIERNO DE Dms . A esos 6000 años durante los cuales Satanás permanecería activo, seguiría un período de mil años en el que gobernaría J esucristo , habiéndose hecho apto para restaurar el GOBIERNO DE DIOS . Durante ese milenio Satanás sería totalmente restringido y el REINO DE DIOS, que es la FAMILIA GOBERNANTE DE DIOS, se establecería sobre la Tierra .

Mientras tanto, durante los primeros 6000 años, a unos Pocos se les daría la oportunidad de entrar en la creación es piritual , la cual comienza con la recepción del SEGUNDO ESPÍRITU, que es el don del ESPÍRITU SANTO de Dios. Fuera de estos pocos escogidos, Dios adoptaría una política de "no intervención" en los asuntos de la raza humana. Abel, el se gundo hijo de Adán, aparentemente siguió el camino de Dios, pues Dios mismo le llamó "justo". Enoc "caminó con Dios" y Noé encontró favor ante los ojos de Dios. Pero durante aproximadamente los primeros 1900 años de historia humana, parece que éstos fueron los únicos que recibieron el Espíritu Santo .

Después del diluvio , Abraham , Isaac , Israel y José vivieron conforme a los preceptos divinos. Entonces Dios escogió y formó a la nación de Israel, pero no le ofreció salvación espiritual ni vida eterna sino sólo bendiciones materiales y nacionales. Dios escogió y se sirvió de unos pocos profetas. Finalmente, Cristo vino e hizo posible la salvación espiritual para todos. Sin embargo, durante los siguientes 2000 años sólo unos pocos han sido llamados a la salvación espiritual.

 

La reproducción humana: tipo de la reproducción divina

Pocos se dan cuenta de que la reproducción humana tiene un significado sagrado en el plano divino que NO SE APLICA A NINGUNA OTRA CLASE DE VIDA. Es un reflejo de la salvación espiritual. En realidad la salvación es el proceso mediante el cual Dios Padre se está reproduciendo dentro de la familia divina.

¡Veamos ahora la asombrosa comparación!

Recordemos que el hombre está compuesto enteramente de MATERIA terrestre (Génesis 2:7 y 3:19). ¿CóMo puede Dios, al reproducirse a sí mismo, tender el puente necesario para convertir al hombre, enteramente físico, en un miembro de la familia divina, compuesto totalmente de espíritu?

El proceso comienza con un espíritu (una porción de esencia espiritual) en el hombre físico. Recordemos que este espíritu no es el hombre; es sólo algo que está EN él. Recordemos también que este espíritu no puede ver, oír ni pensar. El hombre ve, oye, piensa, etc., por medio de su cerebro físico y sus cinco sentidos . El espíritu en el hombre le imparte al cerebro el poder del INTELECTO FÍSICO, formando así la MENTE humana.

El espíritu actúa, entre otras cosas, como una computa­ dora, agregándole al cerebro sus facultades síquicas e intelectuales. El conocimiento recibido en el cerebro a través de los sentidos corporales es "programado" inmediatamente dentro de la computadora espiritual en donde es almacenada toda la memoria. Esta computadora le transmite al cerebro, en forma instantánea, cualquier porción de los millones de piezas y fracciones de conocimiento que pueden hacer falta en el proceso del razonamiento. Esto equivale a decir que la memoria está grabada en el espíritu humano, esté o no también grabada en la "materia gris" del cerebro. El espíritu humano también le da al hombre facultades morales y espirituales que los animales no poseen.

 

Dios le había concedido a Adán el acceso a aquel segundo espíritu: el Espíritu Santo. Pero cuando Adán se rebeló y comió del fruto prohibido, Dios lo expulsó de su primera morada y cerró todo acceso al árbol de la vida, el cual simbolizaba el Espíritu Santo.

Sin embargo, por medio de Cristo, quienes se arrepientan pueden recibir el DON de Dios, que es su Espíritu Santo. Cristo dijo a Nicodemo: "El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios". Por supuesto, Nicodemo no pudo comprender plenamente el significado de aquellas palabras, y en la actualidad casi nadie las entiende. "Lo que es nacido de la carne, CARNE ES", explicó Cristo (Juan 3:6) . El hombre fue hecho de los elementos físicos de la tierra; el ser humano ES carne. Jesús no estaba hablando acerca de otro nacimiento físico ni de la experiencia de la conversión cristiana, sino que se refería a un nacimiento espiritual, después del cual el hombre SERA espíritu. Ya no estará compuesto de materia sino totalmente de ESPÍRITU. ¡Sí, en sentido LITERAL! Entonces habrá nacido de Dios, quien es espíritu (Juan 4:24).

Cada ser humano, para llegar a tener vida humana, tuvo que ser engendrado por un padre humano. De igual forma, para nacer de nuevo, es decir, para nacer como hijo ESPIRITUAL de Dios Padre, uno debe ser engendrado por el PADRE ESPIRITUAL: Dios.

Esto se explica en Romanos 8:16-17: "El Espíritu mismo [de Dios] da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos [aún no poseedores]; herederos de Dios y coherederos con Cristo . . . "

El Espíritu Santo de Dios, combinado con el espíritu humano en la mente, hace dos cosas: (1) engendra al ser humano con v . ida divina y eterna para que pueda NACER más tarde dentro de la FAMILIA DE DIOS como un ser divino compuesto enteramente de espíritu y (2) le imparte a la mente humana la facultad de comprender el conocimiento espiritual, es decir, de entender las cosas de Dios (I Corintios 2:11) . Además, el Espíritu Santo de Dios imparte el AMOR, la FE y el PODER divinos para vencer a Satanás y al pecado.

El cristiano engendrado espiritualmente tiene ahora, condicionalmente, LA PRESENCIA DE LA VIDA ETERNA, la VIDA DE DI0S, dentro de él; pero TODAVÍA NO ES UN SER DIVINO inmortal. To davía no está compuesto totalmente de ESPÍRITU.

Es ahora heredero de Dios, como un hijo lo es de su padre, pero TODAVÍA NO ha nacido de nuevo, todavía no es un sucesor que haya tomado ya posesión de su herencia. Sin embargo, si su Espíritu Santo mora en nosotros, Dios vivificará nuestros cuerpos mortales - los transformará en inmortales - por medio de su Espíritu que habita en nosotros (Romanos 8:11; I Corintios 15:49-53). Esta transformación tendrá lugar al tiempo del retorno de Cristo.

Veamos cómo continúa desenvolviéndose esta sorprendente analogía.

Así como en el proceso de reproducción humana el embrión, que luego se convertirá en feto, no nace al momento sino que comienza a ser nutrido en el seno materno, de la misma manera el cristiano engendrado tampoco ha NACIDO todavía dentro de la familia de Dios. Solamente ha sido engendrado con vida divina .

Satanás ha logrado engañar a gran parte de la cristiandad haciendo creer a muchos que ya han "nacido de nuevo" por el solo hecho de haber aceptado a Cristo.

No obstante, al igual que ocurre con la reproducción humana, en la que las características HUMANAS se van formando gradualmente a lo largo del período de gestación, también el CARÁCTER JUSTO y SANTO de Dios comienza a formarse y a CRECER en el verdadero hijo de Dios .

De hecho, en muchos casos ese carácter divino se desarrolla tan lentamente que al comienzo difícilmente se advierte su presencia, con excepción de algunas personas en quienes aparece el éxtasis del "romance" que irradia del "primer amor" de la conversión espiritual. Sin embargo, todavía queda mucho por aprender y desarrollar en lo que se refiere al carácter y al conocimiento espirituales (II Pedro 3:18).

Al momento de la conversión el cristiano es un "embrión" espiritual que necesita ser nutrido con ALIMENTO ESPIRITUAL. Jesús dijo que el hombre no debe vivir sólo de pan (alimento físico) sino de toda palabra de Dios . La Biblia es la palabra de Dios escrita, al igual que Cristo es la palabra de Dios en persona. El crecimiento al que nos referimos es el desarrollo del carácter, lo cual EXIGE TIEMPO y se alcanza, en gran medida, por la experiencia .

Sobre todo, ese crecimiento requiere el estudio continuo de la Biblia, como también de continua y ferviente oración, para presentarse delante de Dios aprobado. Cuando estudia­ mos la Biblia, Dios nos está hablando. Cuando oramos, estamos hablándole a El. De esta manera llegamos a conocerle realmente, de la misma forma en que nos relacionamos y conocemos mejor a las personas mediante la conversación.

Además, gran parte de ese desarrollo espiritual se logra mediante el compañerismo cristiano en la Iglesia de Dios con otros que también han sido engendrados espiritualmente.

Más aún, al igual que el embrión y el feto humanos reciben alimento físico de la madre, la Iglesia de Dios es la MADRE espiritual de sus miembros. La Iglesia de Dios es llamada en la Biblia "la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros" (Gálatas 4:26).

Existe un paralelismo exacto entre la reproducción humana y la divina. Dios ha escogido y llamado a los ministros en su Iglesia para que alimenten el rebaño, "a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo , hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efesios 4:12-13). El deber de los verdaderos ministros de Cristo (¡y cuán pocos hay en la a c tualidad! ) es proteger a los santos ya engendrados (pero no nacidos aún) contra las falsas doctrinas y los falsos ministros.

La reproducción humana es una maravillosa representación de la manera en que Dios se está reproduciendo.

Recordemos también que Dios quiso que la reproducción humana fuera una parte integral de la vida de FAMILIA, pues mediante ese proceso se añaden hijos a la familia humana . La familia humana es un reflejo exacto de la familia divina. Dios no dio el MATRIMONIO y la VIDA FAMILIAR a NINGUNA OTRA

forma de vida sino sólo a los seres humanos, cuyo potencial es entrar a formar parte de la FAMILIA DIVINA .

Examinemos este tema un poco más a fondo . Al igual que el feto humano debe crecer hasta que sea lo suficientemente grande como para nacer, los cristianos engendrados deben crecer espiritualmente en la gracia y en el conocimiento de Cristo (II Pedro 3:18); deben vencer y desarrollar carácter espiritual durante esta vida para luego poder nacer dentro del reino de Dios. Esto está muy bien ilustrado en dos parábolas bíblicas, la de las minas y la de los talentos.

En la parábola de las minas (Lucas 19:11-27) Jesús se representa a sí mismo como un noble que debe viajar a un país lejano (el cielo) para recibir un reino y luego volver. Antes de partir llamó a sus 10 siervos y a cada uno de ellos le dio una mina. Mientras el amo se encontraba ausente uno de los siervos negoció con su mina y ganó otras 10. A éste se le confirió el gobierno de 10 ciudades en el reino de Dios. Otro ganó cinco minas, la mitad del anterior, y recibió cinco ciudades. A un tercero, quien no ganó NADA, aun lo que tenía le fue quitado.

En la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30) tenemos el caso de tres siervos. Uno recibió cinco talentos, el segundo dos y el tercero uno, cada uno conforme a sus capacidades. Al volver Cristo, el que recibió cinco talentos había ganado otros cinco (ganancia que significa el crecimiento y la superación espirituales en esta vida); fue alabado como siervo fiel y prudente y se le otorgó la recompensa correspondiente en el reino de Dios. El que había recibido dos talentos - el mismo grado de crecimiento en proporción a su capacidad - ganó otros dos y también recibió su recompensa. Pero el que había recibido un solo talento NO HIZO NADA con él; en otras palabras, en . su vida cristiana no hizo nada por vencer ni crecer, por desarrollar carácter espiritual.

Las minas y los talentos en estas parábolas representan las arras del Espíritu Santo de Dios que la persona recibe al momento de la conversión. A medida que el cristiano es dirigido o guiado por el Espíritu Santo, a medida que sigue aquello que el Espíritu de Dios le abre la mente para entender y a medida que crece en conocimiento espiritual y vence el pecado, esa porción del Espíritu Santo aumenta dentro de él. Jesucristo, por su parte, estaba lleno del Espíritu Santo, el cual le fue dado sin medida (Juan 3:34).

Estas parábolas nos enseñan que el cristiano que no CRECE en el Espíritu Santo y en carácter, jno entrará en el reino de Dios! Aquel último siervo representa a uno que "RECIBIÓ A CRISTO" Y, consideró que ya había "nacido de nuevo" de manera que no tenía necesidad de vencer, de crecer espiritualmente ni de desarrollar carácter espiritual. Pensó que ya estaba "salvo", pues no creyó que las "obras" eran necesarias para la salvación.

Lo que el siervo malo no captó fue que, aunque la salvación es un DON GRATUITO, seremos RECOMPENSADOS de acuerdo con nuestras obras (Mateo 16:27). Por consiguiente , al no hacer NADA perdió NO SOLAMENTE la recompensa sino también la oportunidad de recibir el don GRATUITO de la vida eterna. La respuesta que Cristo dará a todo aquel que crea así será: "Siervo malo y negligente ... Quitadle, pues, el talen­ to ... Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes" (Mateo 25:26, 28, 30). Ese siervo fracasó totalmente en cuanto al cumplimiento del verdadero PROPÓSITO de Dios, que es desarrollar en nosotros el CARÁCTER santo y justo que podemos recibir de EL.

Muchos seres humanos han sido engañados de manera que han aceptado una salvación FALSA.

Ahora, para completar la comparación que habíamos iniciado debemos agregar que, al igual que el feto humano va desarrollando gradualmente rasgos físicos, órganos y demás características, una a una, también el cristiano engendrado debe desarrollar los ATRIBUTOS ESPIRITUALES, uno a uno , a lo largo de toda su vida. Estos atributos incluyen amor , fe, conocimiento de las cosas espirituales, paciencia, gentileza, bondad y templanza. Un verdadero cristiano debe ser un HACEDOR de la Palabra de Dios. El feto que no crece, muere; ¡jamás nacerá!

 

La importancia del carácter

Veamos, por último, CÓMO Dios planeó tender un puente entre la composición física y la espiritual para reproducirse en y por medio de seres humanos.

Primero puso en el hombre un "espíritu humano". Sin embargo, este espíritu no es el que toma decisiones, no es el que se arrepiente del mal ni el que fortalece el carácter. Como ya hemos explicado, este espíritu humano no imparte vida; tampoco puede ver, oír, pensar ni sentir. Su función es proporcionarle al hombre, por medio del cerebro, la facultad de hacer todas estas cosas. No obstante, este espíritu humano sí registra todos nuestros pensamientos y todo el conocimien­ to recibido a través de los cinco sentidos .

El HOMBRE está hecho literalmente de arcilla, de BARRO . Dios es como el alfarero maestro que da forma a un recipiente de arcilla . Si la arcilla es demasiado dura o rígida, no adquiere la forma que el alfarero desea darle . Si es demasiado blanda o está muy húmeda, le falta firmeza para conservar la forma que el alfarero le da.

Isaías nos dice: "Eterno, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros" (64:8).

Sin embargo, Dios ha dado a cada uno de nosotros una mente privativa, propia. Si uno rechaza a Dios y sus caminos, El no puede inculcar en esa persona un carácter divino. La arcilla humana debe ser dúctil , presta a ceder. Si el ser humano se vuelve rígido y resistente, se asemeja a la arcilla seca y dura con la cual el alfarero nada puede hacer. Por otra parte, si el hombre carece de voluntad , propósito y determina­ ción, entonces no es capaz de conservar la forma que Dios quiere impartirle. Si es débil , lleno de indecisión y carente de un carácter bien enraizado, no perseverará hasta el fin y perderá la batalla .

Somos en verdad obra de las manos de Dios . Aun así debemos poner de nuestra parte en este desarrollo espiritual. Si somos perezosos y negligentes en el estudio de la Biblia y en la oración, o si permitimos que otros intereses materiales se vuelvan tan importantes que DESCUIDAMOS una salvación tan grande, no la recibiremos.

En cambio , si tenemos la fuerza de carácter necesaria para ENTREGARNOS, POR VOLUNTAD PROPIA, en las manos de Dios, entonces El nos llenará de su Espíritu . Por medio del Espíritu Santo, Dios nos dara su justicia - s u carácter - y abrirá nuestro entendimiento para recibir su cono c imiento espiritual. Pero es necesario que lo DESEEMOS así y que NOS ESFORCEMOS para que todo ello se realice. Tenemos que poner esto sobre todas las cosas , dándole la MÁS ALTA PRIORIDAD en nuestra vida.

La justicia de la que hablamos debe ser la de D10s, ya que nuestra justicia es como . \ r apo de inmundicia a los ojos del Eterno (lsaías 64:6). El constantemente va llenando nuestro interior de su conocimiento, su justicia y su carácter, pero es necesario que lo DESEEMOS y que así lo PROCUREMOS con diligencia. TENEMOS UN PAPEL SUMAMENTE IMPORTANTE EN ESTE

PROCESO .•• aunque es Dios quien merece todo el crédito.

A medida que recibimos del CARÁCTER divino, mediante el Espíritu Santo, más y más estará Dios REPRODUCIÉNDOSE EN NOSOTROS.

Por último, en la resurrección seremos como Dios. No podremos pecar, porque así lo habremos decidido nosotros mismos, pues nos habremos ALEJADO del pecado y habremos luchado con todas nuestras fuerzas CONTRA él hasta vencerlo definitivamente. ¡Entonces el propósito de Dios SE HABRÁ CUMPLIDO!

 

¿Por qué estamos hechos de materia?

Detengámonos de nuevo a PENSAR y REFLEXIONAR. ¿Por qué quiso Dios hacer al hombre de materia en vez de hacerlo de espíritu, como había hecho a los ángeles?

Recordemos que su PROPÓSITO es reproducirse a sí mismo. Sus hijos divinos han de ser engendrados por El para luego NACER como miembros de la propia familia de Dios. Cristo, el pionero de nuestra salvación, fue engen­ drado por Dios Padre de una manera en la que ningún otro hombre lo ha sido , al ser concebido por el Espíritu Santo en la virgen María .

Además, El es ahora el PRIMOGÉNITO entre muchos hermanos (Romanos 8:29) por cuanto nació como hijo de Dios mediante la resurrección de entre los muertos (Romanos 1:4). Nosotros también podremos nacer como hijos de Dios de la misma manera.

Para destacar la preeminencia que Cristo tiene ahora sobre los ángeles, preeminencia de la cual nosotros también podremos gozar, recordemos que somos coherederos con Cristo, quien fue "hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos . Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy . . . ?" (Hebreos 1:4-5).

En los capítulos 1, 2 y 7 del libro de Job se hace referencia a los ángeles como hijos de Dios, mas sólo como hijos por creación. Dios nunca llamó a los ángeles hijos eng e ndrados. En cambio, cuando nosotros, los humanos, recibimos el Espíritu Santo de Dios, nos convertimos en sus hijos engendrados y en sus herederos, para recibir su NOMBRE por herencia, al igual que los hijos de cualquier padre humano reciben el nombre de éste .

Cuando nazcamos de Dios SEREMOS espíritu. ¿Por qué, pues, quiso Dios formarnos de materia , de barro?

Ya hemos dado una respuesta parcial a esta pregunta . Los ángeles, siendo espirituales, son inmortales . Los que pecaron deberán soportar su castigo para siempre , y ese castigo no es la muerte sino la pérdida de la glor i osa oportunidad que Dios les dio de cumplir su propósito divino aquí en la Tierra . Su castigo es el tener que vivir para siempre en el resentimiento, la amargura , la actitud de rebelión, la desesperanza y la frustración que sus propios pecados les han acarreado. Una vez que los ángeles pervirtieron sus propias mentes no pueden recuperar el equilibrio ni la armonía. La felicidad y la alegría los han abandonado para siempre.

El hombre, por el contra rio , si peca y rehúsa arrepentirse sufrirá la segunda muerte y perecerá sin remedio (Juan 3:16); entonces será como si nunca hubiese existido (Abdías 16). Esto refleja la MISERICORDIA de Dios.

 

Lo físico cambia, lo espiritual es inalterable

Hay otra razón de capital importancia por la cual Dios creó al hombre del polvo de la tierra. Como lo expresó el filósofo humanista Elbert Hubbard: "Nada es permanente sino el cambio " . La materia no se queda permanentemente en un solo estado, condición o forma, sino que continuamente está cambiando. Quizá pensemos que la piedra o el hierro son inalterables; sin embargo, vemos que , después de unos miles de años, las piedras gigantescas de las murallas de Jerusalén ya no lucen nuevas sino que revelan su antigüedad. Con el transcurso del tiempo todo lo que ahora vemos cambiará.

El espíritu, en cambio , es INMUTABLE, con la excepción de que Dios dotó a los ángeles de las facultades mentales de pensar, razonar, tomar decisiones y ejercer la voluntad. El espíritu, sin el poder mental de Dios o de los seres espirituales, es INALTERABLE. Satanás y sus demonios hicieron su decisión de oponerse a Dios; ahora, por cuanto están compuestos de espíritu, jya no les es posible cambiar esa decisión!

Al reproducirse a sí mismo, Dios exige el DESARROLLO de un CARÁCTER justo, y esto, a su vez, exige CAMBIO. Si Dios nos hubiera hecho de espíritu, una vez que hubiéramos tomado la decisión de rechazarle a El jamás hubiéramos podido arrepen­ tirnos, jamás hubiésemos podido cambiar del camino de Satanás al camino de Dios . Empero el hombre, compuesto de materia, está sujeto al CAMBIO. Si ha sido llamado por Dios, puede darse cuenta de que ha pecado y, con la ayuda divina, puede seguir el camino correcto; es capaz de CRECER en el conocimiento espiritual, de desarrollar carácter santo y justo, de vencer sus malos hábitos, sus debilidades y sus faltas. Todo esto lo hace el HOMBRE FÍSICO mediante el CEREBRO FÍSICO.

El espíritu humano en el hombre faculta al cerebro con el intelecto físico, y el Espíritu de Dios, unido con el espíritu humano, proporciona a la mente la facultad de comprensión espiritual. En estos espíritus quedan GRABADOS y preservados tanto el conocimiento y el carácter como la apariencia y la configuración físicas. Estos espíritus no desarrollan el carácter justo, sino que es Dios, por el Espíritu Santo, quien nos da su fe, su justicia ... siempre y cuando nosotros ardientemente lo deseemos. Ahora bien, una vez que el carácter santo y justo se haya desarrollado en el hombre físico, ¿cóMo puede Dios tender el puente para convertir al HOMBRE en ESPÍRITU?

El molde espiritual

Ya hemos visto que las Escrituras describen al hombre como barro, lo cual literalmente es, y a Dios como su alfarero. También podríamos llamar a Dios nuestro escultor ya que, con nuestra obediencia y decidida voluntad, somos OBRA DE sus MANOS en cuanto al desarrollo espiritual y el carácter. Job dijo: "Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación. Entonces llamarás, y yo te responderé [al momento de la resurrección]; tendrás afecto a la hechura de tus manos" (Job 14:14-15).

Esto nos conduce al tema de la muerte del hombre físico y la resurrección, a la que Job llamó "liberación", en el reino de Dios.

Consideremos nuevamente el versículo de Isaías al que nos referimos antes: "Ahora pues, Eterno, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros" (Isaías 64:8).

Si estuviésemos compuestos de espíritu, una vez que pecásemos (lo cual todos hemos hecho) Dios no hubiera podido configurarnos, cambiarnos ni desarrollar su carácter en nosotros. "¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obr a : No tiene manos?" (Isaías 45:9).

Otro pasaje bíblico que con frecuencia se mal interpreta y se aplica erróneamente dice: "Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras " (Efesios 2:8-9). Nosotros no ganamos ni merecemos la salvación como resultado de nuestras buenas obras. Pero cuando la recibamos como un DON de Dios, el grado de r eco m pensa nos será otorgado conforme a nuestras "obras" (Mateo 16:27). Esas obras son las que realizamos al vivir según las normas divinas, desarrollando el carácter santo y justo.

Leamos ahora el resto del pasaje en cuestión, parte que casi siempre es omitida, intencionalmente, por los que confunden a la gente con relación a este punto: " no por obras ... " ¿PoR QUÉ? " ... para que nadie se gloríe. Porque somos HECHURA SUYA, creados en Cristo Jesús PARA BUENAS OBRAS, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas" (Efesios 2:9-10).

Hemos tratado de hacer hincapié en el hecho de que es preciso que entremos en contacto con Dios, y que El es nuestro alfarero o escultor quien, A MEDIDA QUE NOSOTROS ASI LO DESEAMOS Y NOS SUJETAMOS A SU VOLUNTAD, diseña, modela y configura nuestras vidas y nuestro carácter según la IMAGEN de su CARÁCTER.

El carácter divino, como y a explicamos, no puede ser creado en nosotros en forma instantánea por mandato de Dios, sino que es algo que se tiene que desarrollar gradual­ mente. Nosotros, por nuestra parte, tenemos que ceder a la voluntad de Dios; es necesario que deseemos el carácter divino y que nos esforcemos por desarrollarlo. Con todo, el carácter procede de Dios. Por consiguiente, si nos mantenemos en estrecho contacto diario con nuestro Creador, por su espíritu y el nuestro (recordemos que el Espíritu Santo "da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios", Romanos 8:16), entonces Dios moldea y configura nuestro carácter conforme al suyo propio. Si El nos hubiera hecho de espíritu, una vez que hubiésemos pecado esto no podría llevarse a cabo.

Ahora bien, sabemos, como lo señaló Job, que el hombre está sujeto a la muerte para después tener vida nuevamente mediante una resurrección. Cuando el hombre muere, cesan todos sus pensamientos (Salmos 146:4; Eclesiastés 9:10); su cerebro cae en la inconciencia y se descompone.

¿Con qué CUERPO resucitaremos? Esta pregunta tiene su respuesta en I Corintios 15:35-38: "Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? ... lo que siembras [por la sepultura en la tierra] no es el cuerpo que ha de salir , sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano ; pero Dios le da el cuerpo como él quiso".

El cuerpo que muere no es el mismo que se producirá en la resurrección.

Llegamos ahora a un aspecto MUY IMPORTANTE de nuestro estudio del espíritu en el hombre, al que hemos denominado el "espíritu humano" . Este no imparte vida humana; tampoco ve, oye ni piensa. El HOMBRE humano es el que toma decisiones, y es en él que el carácter debe desarrollarse. El hombre es la arcilla humana que Dios configura a imagen de su propio carácter. El espíritu en el hombre PRESERVA lo que el cerebro llega a conocer, incluso la actitud y las diferentes facetas del CARÁCTER. En ese espíritu queda grabado no sólo lo que entra en el cerebro sino también todos los aspectos del - cuerpo en su integridad, incluso las huellas digitales.

Podemos comparar este espíritu con el molde que usa un escultor. Digamos que el escultor desea hacer una figura en bronce; y supongamos que, entre muchos materiales , escoge el barro para hacer el modelo . Una vez que el mod lo ha sido terminado, el escultor hace un MOLDE en base al modelo. Luego, cuando el molde está preparado, el escultor vierte dentro del mismo el bronce derret ido. Finalmente, se quita el molde y entonces aparece una reproducción EXACTA en bronce del modelo original.

El espíritu que hay en cada ser humano hace las funciones del molde al PRESERVAR en forma precisa la MEMORIA del hombre, su CARÁCTER y su FORMA y FIGURA.

No creo que ese espíritu humano sea un molde hueco, pero tiene el mismo propósito que el molde del escultor. Si uno ha recibido el Espíritu Santo, entonces, cuando sea resucitado, Dios le proveerá un CUERPO ESPIRITUAL formado según el patrón del molde espiritual. Este cuerpo estará COMPUESTO DE ESPÍRITU, no de materia como lo estaba el modelo humano. Cuando sea resucitado y compuesto de espíritu, el hombre cobrará VIDA en un instante y le parecerá que apenas ha pasado una fracción de segundo desde el momento en que, al morir, cayó en la inconciencia . Su memoria estará intacta. Tendrá la misma forma y figura que tenía antes e incluso sus huellas digitales serán las mismas. Aún tendrá el CARÁCTER que permitió que Dios desarrollara dentro de él, ¡y permanecerá vivo PARA SIEMPRE! Este, al igual que Dios Padre, se encontrará en una situación en la que, por su propia voluntad, NO PODRÁ pecar (I Juan 3 : 9).

En la resurrección de los muertos el cuerpo no será el mismo que una vez fue carne y sangre. El cuerpo físico se descompone, mas el espíritu que estaba EN el cuerpo, como el molde que usa un escultor, preserva INTACTOS la forma, la memoria y el carácter de la persona. Por cuanto aquel molde es espiritual, no cambia, aunque pasen miles de años antes de que suceda la resurrección .

Notemos que al momento de la MUERTE el polvo vuelve a la tierra y el espíritu vuelve a Dios que lo dio (Eclesiastés 12 : 7) . Después de la muerte, el cuerpo, ya sea sepultado, incinerado o tratado de alguna otra manera, se convierte en polvo y vuelve a reintegrarse al suelo. Al mismo tiempo el espíritu que estaba en el hombre - que tiene grabado en él todos los atributos personales del individuo, incluso la forma del cuerpo , la identidad facial, la memoria y el carácter - retorna a Dios. Ese espíritu, al igual que toda la información en él grabada, será PRESERVADO en forma INALTERADA.

Reflexionemos sobre esto . Santos como Abraham, Moi­ sés, David y Daniel murieron hace miles de años . Dios tenía que idear alguna manera de PRESERVAR durante miles de años la forma, la apariencia, la mente y el carácter de los justos. Esos santos estaban compuestos de carne y sangre corruptibles, y esa materia dejó de existir hace miles de años. Sin embargo, al momento de la resurrección a ellos les parecerá que sólo ha transcurrido una fracción de segundo desde que cayeron inconscientes al momento de morir. Mientras perma­ necen muertos, esos justos no saben absolutamente NADA. "Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos NADA SABEN" (Eclesiastés 9:5).

El espíritu que retorna a Dios es el espíritu humano que estuvo en el hombre durante toda su vida. No se trata de un "alma inmortal", pues ya sabemos que el alma es mortal y corruptible.

Quienes murieron con el Espíritu de Dios morando en ellos, estarán en la primera resurrección (Apocalipsis 20:4-5). Resucitarán INMORTALES, con un cuerpo glorioso de composi­ ción espiritual y sus rostros resplandecientes como el Sol.

Todos los demás, quienes no fueron llamados por Dios durante sus vidas humanas para recibir la salvación ete rna , resucitarán en el juicio del "gran trono blanco" (Apocalipsis 20:11-12). Este período de juicio tendrá lugar al final de los mil años del reinado de Cristo. Quienes tengan parte en esa resurrección volverán a la vida como seres MORT ALES , una vez más con un cuerpo físico compuesto de carne y sangre. En este gran juicio ellos serán "llamados", es decir, sus ojos serán abiertos a fin de que entiendan la verdad de Dios.

Finalmente, habrá una última resurrección (Ap oca lipsis 20:13-15): la de aquellos que, habiendo sido llamados por Dios durante sus vidas humanas mortales, rechazaron su verdad . Estos, junto con aquellos que rechacen a Dios durante el juicio del gran trono blanco, irán al "lago de fuego" (II Pedro 3:10-11), que es la segunda muerte. Serán cenizas bajo las pla ntas de los pies de los seres inmortal es en el reino de Dios (Malaquías 4:3); serán como si nunca hubiesen existido (Abdías 16) .

Entonces, cuando Dios nuestro Creador haya sujetado EL UNIVERSO ENTERO bajo la jurisdicción de los millones de redimidos, ya nacidos de nuevo como seres inmortales (Hebreos 2:7 -8), ¡por fin se habrá realizado el tremendo y grandioso POTENCIAL HUMANO!