Referencias
Reina Valera
1960

"REPOSO PARA EL PUEBLO DE DIOS"

 

Jim Mortensen
12-03-2016
 

  Sermón
 

Hebreos

Capítulo 03

3:1 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; 
   
 
3:2 el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.
   
 
3:3 Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.
   
 
3:4 Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. 
   
 
3:5 Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; 
   
 
3:6 pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.
  FAMILIA
 
3:7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: 
Si oyereis hoy su voz, 
   
 
3:8 No endurezcáis vuestros corazones, 
Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 
   
 
3:9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, 
Y vieron mis obras cuarenta años. 
   
 
3:10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, 
Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, 
Y no han conocido mis caminos. 
   
 
3:11 Por tanto, juré en mi ira: 
No entrarán en mi reposo.
   
 
3:12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; 
   
 
3:13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. 
   
 
3:14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, 
   
 
3:15 entre tanto que se dice: 
Si oyereis hoy su voz, 
No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
   
 
3:16 ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? 
   
 
3:17 ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 
   
 
3:18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?
   
 
3:19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.
   

Hebreos

Capítulo 04

4:1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. 
   
 
4:2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. 
   
 
4:3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: 
Por tanto, juré en mi ira, 
No entrarán en mi reposo;
aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. 
   
 
4:4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.
   
 
4:5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
   
 
4:6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, 
   
 
4:7 otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: 
Si oyereis hoy su voz, 
No endurezcáis vuestros corazones .
   
 
4:8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. 
   
 
4:9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. 
   
 
4:10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
   
 
4:11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. 
   
 
4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 
   
 
4:13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
   
 
4:14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 
   
 
4:15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.