Referencias
Reina Valera
1960

"¿A quién tengo yo?"

Mr. Jim Mortensen
21-05-2016
 

  Sermón
 
Los Salmos

Capítulo 38

38:1 Jehová, no me reprendas en tu furor,
Ni me castigues en tu ira.
   
 
38:2 Porque tus saetas cayeron sobre mí,
Y sobre mí ha descendido tu mano.
   
 
38:3 Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira;
Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.
   
 
38:4 Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza;
Como carga pesada se han agravado sobre mí.
   
 
38:5 Hieden y supuran mis llagas,
A causa de mi locura.
   
 
38:6 Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera,
Ando enlutado todo el día.
   
 
38:7 Porque mis lomos están llenos de ardor,
Y nada hay sano en mi carne.
   
 
38:8 Estoy debilitado y molido en gran manera;
Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.
   
 
38:11 Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga,
Y mis cercanos se han alejado.
   
 
38:12 Los que buscan mi vida arman lazos,
Y los que procuran mi mal hablan iniquidades,
Y meditan fraudes todo el día.
   
 
38:13 Mas yo, como si fuera sordo, no oigo;
Y soy como mudo que no abre la boca.
   
 
38:14 Soy, pues, como un hombre que no oye,
Y en cuya boca no hay reprensiones.
   
 
38:15 Porque en ti, oh Jehová, he esperado;
Tú responderás, Jehová Dios mío.
   
 
38:19 Porque mis enemigos están vivos y fuertes,
Y se han aumentado los que me aborrecen sin causa.
   
 
38:20 Los que pagan mal por bien
Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
   
 
38:21 No me desampares, oh Jehová;
Dios mío, no te alejes de mí.
   
 
38:22 Apresúrate a ayudarme,
Oh Señor, mi salvación.
   
Los Salmos

Capítulo 73

73:1 Ciertamente es bueno Dios para con Israel,
Para con los limpios de corazón.
   
 
73:2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
Por poco resbalaron mis pasos.
   
 
73:3 Porque tuve envidia de los arrogantes,
Viendo la prosperidad de los impíos.
   
 
73:4 Porque no tienen congojas por su muerte,
Pues su vigor está entero.
   
 
73:5 No pasan trabajos como los otros mortales,
Ni son azotados como los demás hombres.
   
 
73:6 Por tanto, la soberbia los corona;
Se cubren de vestido de violencia.
   
 
73:7 Los ojos se les saltan de gordura;
Logran con creces los antojos del corazón.
   
 
73:8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia;
Hablan con altanería.
   
 
73:9 Ponen su boca contra el cielo,
Y su lengua pasea la tierra.
   
 
73:10 Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí,
Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.
   
 
73:11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios?
¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
   
 
73:12 He aquí estos impíos,
Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
   
 
73:13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón,
Y lavado mis manos en inocencia;
   
 
73:14 Pues he sido azotado todo el día,
Y castigado todas las mañanas.
   
 
73:15 Si dijera yo: Hablaré como ellos,
He aquí, a la generación de tus hijos engañaría.
   
 
73:16 Cuando pensé para saber esto,
Fue duro trabajo para mí,
   
 
73:17 Hasta que entrando en el santuario de Dios,
Comprendí el fin de ellos.
   
 
73:18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos;
En asolamientos los harás caer.
   
 
73:19 ¡Cómo han sido asolados de repente!
Perecieron, se consumieron de terrores.
   
 
73:20 Como sueño del que despierta,
Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.
   
 
73:21 Se llenó de amargura mi alma,
Y en mi corazón sentía punzadas.
   
 
73:23 Con todo, yo siempre estuve contigo;
Me tomaste de la mano derecha.
   
 
73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
   
 
73:26 Mi carne y mi corazón desfallecen;
Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
   
 
73:27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;
Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.
   
 
73:28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;
He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,
Para contar todas tus obras.
   
Los Salmos

Capítulo 82

82:1 Dios está en la reunión de los dioses;
En medio de los dioses juzga.
   
 
82:2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente,
Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah
   
 
82:3 Defended al débil y al huérfano;
Haced justicia al afligido y al menesteroso.
   
 
82:4 Librad al afligido y al necesitado;
Libradlo de mano de los impíos.
   
 
82:5 No saben, no entienden,
Andan en tinieblas;
Tiemblan todos los cimientos de la tierra.
   
 
82:6 Yo dije: Vosotros sois dioses,
Y todos vosotros hijos del Altísimo;
   
 
82:7 Pero como hombres moriréis,
Y como cualquiera de los príncipes caeréis.
   
 
82:8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra;
Porque tú heredarás todas las naciones.
   
1ra. a los Corintios

Capítulo 12

12:1 No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.
   
 
12:2 Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.
   
 
12:3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.
   
 
12:4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
   
 
12:5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.
   
 
12:6 Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.
   
 
12:7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
   
 
12:8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
   
 
12:9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.
   
 
12:10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
   
 
12:11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.