Referencias
Reina Valera
1960

"LA PERLA"

 

Jim Mortensen
09-08-2014
 
 

 

  Sermón  
 
Mateo 13
10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
 
 
37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.
 
 
38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.
 
 
39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.
 
 
40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.
 
 
41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,
 
 
42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
 
 
43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.
 
 
44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
 
 
45 También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas,
Dios mismo
 
46 que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.
 
 
47 Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces;
 
 
48 y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.
 
 
49 Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos,
 
 
50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
 
 
51 Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor.
 
 
52 El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
 
Hebreos 3
1 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;
 
 
2 el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.
 
 
3 Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.
 
 
4 Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.
 
 
5 Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;
 
 
6 pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.
 
Filipenses 2
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
 
 
6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
 
 
7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
 
 
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
 
 
9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
 
 
10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
 
 
11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
 
Isaías 53
1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?
 
 
2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.
 
 
3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
 
 
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
 
 
6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
 
 
7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
 
2 Corintios 4
1 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.
 
 
2 Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.
 
 
3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;
 
 
4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
 
 
5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.
 
 
6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
 
 
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,
 
 
8 que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;
 
 
9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;
 
 
10 llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.
 
 
11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
 
 
12 De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.
 
Éxodo 28
36 Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ.