¿Dónde está
la verdadera
Iglesia?


por Herbert W. Armstrong

Jesucristo dijo:"Edificaré mi iglesia".

No dijo "iglesias". En algún lugar del mundo se encuentra esa Iglesia hoy.

¿Cuál es la Iglesia original que Cristo fundó?

¿Dónde está?

¿Qué es?

¿Por qué existe?

¡Este folleto revela la extraordinaria verdad!

Este tema de la verdadera Iglesia es algo que a usted le concierne.¿Dónde está la Iglesia original y verdadera que Jesucristo fundó... la que el Cristo vivo SIGUE ENCABEZANDO hoy? Esta era la pregunta que me perseguía y me inquietaba allá en los años de 1926 y 1927.

Como muchos de nuestros lectores, yo había sido educado en una iglesia antigua y respetada dentro del mundo cristiano tradicional. Tomé clases de religión desde la infancia y me llevaban a los servicios religiosos todos los domingos. Me enseñaron que yo estaba "salvo" por pertenecer a la iglesia. Yo no estaba muy enterado de las creencias de mi religión, pero no recuerdo que esto me inquietara.

A la edad de 18 años perdí todo interés en la religión y rara vez volví. Terminados mis estudios secundarios, ingresé en el mundo de la publicidad. Estaba lleno de ambiciones; anhelaba alcanzar una POSICIÓN, ser alguien. Trabajé con ahínco, estudié constantemente para superarme y exigí el máximo de mí mismo para alcanzar esa meta: ¡el PRESTIGIO!

Luego, ciertos fenómenos a escala nacional y que estaban totalmente fuera de mi control pusieron fin a dos negocios que había comenzado. Por otra parte, un incidente me obligó con ira a emprender un estudio minucioso de la Biblia por primera vez en la vida.

Siempre había dicho: "Sencillamente no entiendo la Biblia".Como caso curioso, yo siempre había ansiado tener entendimiento... pero de otras cosas.

La Biblia me parecía un libro árido, muerto, aburrido, que NADIE entendía. Suponía, naturalmente, que las iglesias habían recibido sus enseñanzas, creencias y costumbres de la Biblia, mas en pocas palabras, la religión no me interesaba para nada.

A mediados del año de 1926 me encontré ante un desafío, un desafío doble. A mi esposa le había dado por el "fanatismo religioso" (o lo que a mí me parecía fanatismo). Decía haberlo encontrado en la Biblia, pero yo sabía muy bien que eso era imposible, ya que se trataba de una creencia y una práctica totalmente OPUESTA a las doctrinas de las iglesias tradicionales.

— Todas estas iglesias no pueden estar equivocadas — le dije — . Ellas reciben sus enseñanzas de la Biblia, y este fanatismo tuyo es lo contrario de lo que ellas enseñan.

— Tal vez porque ellas enseñan lo contrario de la Biblia — repuso ella — , porque ESTO lo saqué de la Biblia.

De nada me valió discutir. Mi esposa dijo que si se le mostraba un pasaje de la Biblia que enseñara algo diferente, ella cedería, pero no antes.

Al mismo tiempo, una cuñada me desafió respecto de la teoría de la evolución. Yo no había estudiado la evolución en la escuela. Me dijo que si no creía en la evolución, ¡era un simple ignorante! ¡Esto me hirió el orgullo! ¿IGNORANTE yo? ¡Qué OFENSA!

— Está bien — le dije — . Estudiaré a fondo la teoría de la evolución, y si estás equivocada (como sin duda lo estás), te lo DEMOSTRARÉ ¡y te haré comer tus palabras!


Prueba de la existencia de Dios

Siempre creí en Dios, aunque sabia muy poco acerca de Él y la religión no me interesaba. Naturalmente, jamás había investigado el asunto profunda y minuciosamente para PROBAR la existencia de Dios o la veracidad de la teoría de la evolución. Pocos lo han hecho. Simplemente consideraba como un hecho que Dios existía y suponía que la evolución era una teoría falsa. Casi todos los que creen ya sea en Dios o en la evolución han aceptado su convicción SIN NINGUNA PRUEBA. Pero ya eso no me bastaba. Ahora, ¡NECESITABA PRUEBAS! Empecé a estudiar día y noche. Investigué no sólo la Biblia sino también libros sobre la evolución, sobre geología, paleontología, biología y física. Leí las obras de Darwin, Haeckel, Huxley, Vogt y Chamberlin. Estudié la radiactividad, la cual demostró que la materia no es eterna sino que fue CREADA. Estudié la versión de la creación en el libro de Génesis. Fue una investigación intensiva de seis meses, en que muchas veces me quedé estudiando hasta la una o dos de la mañana. Pero al final, COMPROBÉ la existencia de Dios y la inspiración infalible de la Biblia. Probé que es errada la teoría de la evolución y obligué a mi cuñada a "comerse sus palabras".

Pero en cuanto al desacuerdo con mi esposa, ¡Yo PERDÍ! Fue el trago más amargo que jamás apuré. Porque no sólo tuve que confesar mi error (esto ya es bastante difícil para la mente carnal), pero ahora había comprendido CUÁN errado estaba, no sólo en lo que había creído sino en mis obras y acciones y en lo que yo mismo era. ¡Me había creído un hombre bastante bueno! La naturaleza humana siempre piensa así. Mas ahora comprendí que la naturaleza humana es MALA.

No pude menos de preguntarme: "Si acepto las enseñanzas de la Biblia y empiezo a VIVIR de acuerdo con ellas, si me entrego y acepto a Cristo, si me convierto y empiezo a llevar una vida cristiana, ¿qué dirán mis amigos y conocidos en el mundo de los negocios?"

A mi modo de ver, tendría que RENUNCIAR a todos ellos... ¡para siempre! ¡Significaba convertirme! Y pienso que la conversión no es algo que suceda plena y profundamente sin una lucha interior; ciertamente así fue en mi caso. Significaba RENUNCIAR a todo lo que yo tanto anhelaba, a mi meta en la vida. Significaba abandonar todo mi estilo de vida dando un viraje completo. En realidad, significaba renunciar a mi ÍDOLO, si bien yo no lo veía así en ese momento. Significaba ENTREGARME INCONDICIONALMENTE a Dios.

Significaba renunciar a mi propia vida y ENTREGARLA a Dios. Al final, ¡lo hice! Mas ahora me asaltó una NUEVA INQUIETUD. En mi estudio intensivo había descubierto que "todas estas iglesias" SÍ PUEDEN ESTAR EQUIVOCADAS. Me di cuenta de que las enseñanzas de la iglesia en que yo me había criado eran diametralmente opuestas a las enseñanzas de la Biblia.

¿Dónde está la Iglesia verdadera?

Ahora tuve que preguntarme DÓNDE ESTABA la Iglesia VERDADERA, la que Jesucristo fundó, la que Él encabeza hoy, la que cumple su misión, la que Él prometió dirigir sin dejarla ni abandonarla jamás.

¡Yo había sufrido una amarga decepción! Los últimos seis meses habían sido profundamente traumáticos.

Cuando leí Romanos 6:23, me quedé estupefacto. ¡No podía ser! Aquel versículo decía que "la paga del pecado es MUERTE, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro".

Yo siempre había creído que lo que ganamos por pecar es lo contrario de la MUERTE. Me habían enseñado que la paga del pecado era la VIDA ETERNA en el infierno. En cambio, este versículo afirmaba que la vida eterna es algo que recibimos únicamente como DÁDIVA DE Dios.

¡No podía ser! ¡De ninguna manera! Nosotros ya tenemos vida eterna, según creía yo. ¡Somos almas inmortales! Tuve de comprender que muchos teólogos INTERPRETAN aquel versículo, es decir, le atribuyen un SIGNIFICADO DISTINTO. Cambian el significado de las palabras para que se conformen a sus creencias en vez de permitir que la Palabra de Dios cambie sus creencias para que éstas se conformen a la verdad divina. Fabrican una nueva definición para la palabra muerte. La definen como "separación entre el hombre y Dios".


Volví a leer el versículo. Por una parte, el pecado trae como consecuencia la muerte. Por otra parte, lo contrario de esa pena es la VIDA ETERNA. Ahora era muy claro. Si la VIDA ETERNA es lo contrarío de la MUERTE, entonces ¡muerte no puede significar vida eterna!

Con asombro aprendí que muchas (por no decir la mayoría) de las enseñanzas de Jesucristo y del Nuevo Testamento son lo contrario de lo que enseñan las iglesias.

Aprendí que estas iglesias siguen costumbres y prácticas opuestas a lo que enseña el Nuevo Testamento. Me sentí totalmente desorientado.

Sin embargo, allí estaba en palabras claras y escuetas: el ALMA puede morir. "El alma que pecare, esa morirá", dice Ezequiel 18:4. Esta revelación es tan importante que se reitera en seguida (versículo 20). Luego mis ojos asombrados leyeron en Apocalipsis 16:3 que "toda alma viviente murió en el mar" (Biblia de Jerusalén). O sea que el alma sí puede MORIR. Luego leí, en palabras de Jesús, que el alma se puede DESTRUIR: "Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno [en griego, gehenna]" (Mateo 10:28). ¡Empezaba a creer que las iglesias sí estaban equivocadas!


¿No había fundado Jesucristo una Iglesia suya? Ciertamente. Y encontré la promesa de que las puertas del Hades (del sepulcro) no prevalecerían contra ella (Mateo 16:18). ¡No SERÍA DESTRUÍDA! Encontré donde Jesús prometió que jamás la desampararía (Hebreos 13:5; Mateo 28:20), que estaría siempre "en medio" de ella (Mateo 18:20; Apocalipsis 2:1). Encontré pasajes que aseguraban que Él era la CABEZA viviente de aquella Iglesia (Efesios 4:15; 5:23; Colosenses 1:18). Jesucristo resucitó del sepulcro y ¡SIGUE VIVO HOY!


¿DÓNDE, pues, estaba la Iglesia que Él guiaba, dirigía y utilizaba? Aunque me sentí perplejo, continué la búsqueda. Seguí estudiando, y este descubrir verdades nuevas para mí llegó a ser lo más fascinante y absorbente en mi vida. Era como encontrar pepitas de oro, nuevas riquezas... pero estas eran riquezas espirituales.

Sin embargo, había de transcurrir algún tiempo antes que descubriera CUÁL era la Iglesia verdadera que Cristo fundó y DÓNDE se encontraba. Aprendí que Jesús llamó a sus discípulos, quienes habían de convertirse en el fundamento de su Iglesia, para que salieran del mundo y se apartaran de él (II Corintios 6:17-18). En Mateo 24:1-3 se refirió al FIN del mundo o de esta era. Descubrí que la Biblia denominaba a este mundo el"presente siglo malo" (Gálatas 1:4).

Con el tiempo comprendí que si bien el mundo ha logrado avances y progresos ASOMBROSOS, especialmente en el siglo 20, también se caracteriza por MALES DEPLORABLES. Y sus males se multiplican. ¿POR QUÉ existe esta paradoja del bien y del mal? No llegaría a conocer el PROPÓSITO de la Iglesia, su razón de ser hasta haber aprendido la verdad acerca de la fundación del mundo.

¿Qué y quién es Dios?

Tuve que comprender primero no sólo la prueba de que Dios existe sino también QUÉ Y QUIÉN es ÉL. Muchas iglesias dentro del cristianismo tradicional piensan que Dios es una trinidad: tres personas y un solo Dios. La religión judaica cree que Dios es una sola persona. Algunos piensan que Dios es simplemente un "principio", o un algo bueno dentro de cada ser humano.


Descubrí que Dios se revela a sí mismo en la Biblia. En Juan 1:1-5 leemos algo acerca del "Verbo". El versículo 14 dice que el Verbo se hizo carne y se convirtió en Jesucristo. El Verbo estaba con Dios y al mismo tiempo el Verbo era Dios. ¿Cómo? Es como si existiera Juan, y Juan estaba con Pérez, y Juan también era Pérez. Juan podría ser hijo de Pérez, y Pérez sería el apellido de esa familia.

Aprendí en Génesis 1:1 que Dios creó los cielos y la tierra. Moisés escribió aquel versículo en hebreo, y la palabra castellana "Dios" se ha traducido del hebreo Elohim, un sustantivo PLURAL. Elohim significa más de una persona. En el versículo 26 del mismo capítulo, los Elohim dijeron: "Hagamos al hombre a NUESTRA imagen, conforme a NUESTRA semejanza". Por lo tanto, la palabra Dios es el nombre de la FAMILIA DIVINA, el apellido, por así decirlo. Y mientras el ganado se hizo según el género del ganado (versículo 25), el hombre fue hecho según el género de Dios.

En el Nuevo Testamento aprendemos que el Espíritu de Dios da testimonio con nuestro espíritu de que somos los hijos engendrados de Dios (Romanos 8:16). Jesús es el Hijo de Dios, y la Iglesia se desposará con Él (Mateo 25:1-13; Apocalipsis 19:7). Dios viene a ser pues, una FAMILIA en la cual nosotros podremos nacer por medio de Cristo. En Romanos 8:29 se afirma que Jesús es el primogénito entre muchos hermanos. Nació como un Dios "por la resurrección de entre los muertos" (Romanos 1:4).

Siendo el primer hombre, Adán, del género de Dios, ¿podría haberse hecho Dios? ¿Qué es el hombre?

Dios se compone de espíritu; ES espíritu (Juan 4:24). Pero hizo al hombre del polvo de la tierra (Génesis 2:7; I Corintios 15:45). Luego sopló en su nariz el aliento de vida, y el hombre (polvo) se convirtió en un alma o ser viviente. El polvo de la tierra, pues, se hizo alma. El hombre estaba dotado de una existencia apenas temporal; se mantenía con vida gracias a la respiración de aire y a la circulación de la sangre, con el renuevo constante del alimento y el agua de la tierra.

En cambio, Dios se revela como un ser INMORTAL, que tiene en sí mismo vida inherente. Dios le ofreció a Adán la vida inmortal mediante el "árbol de la vida" en el huerto del Edén. Pero Dios no se propuso otorgar esta vida inmortal inherente hasta que el hombre hubiese recibido el carácter santo, justo, espiritual y perfecto del mismo Dios. Esto último tenía que ser por elección libre del hombre, pues de lo contrario no sería un carácter justo.


El otro árbol simbólico era el "árbol de la ciencia del bien y del mar". Dios le prohibió a Adán que comiera de este árbol pare que no muriera. Era, por lo tanto, un árbol de muerte.

Pero el árbol de la VIDA era también un árbol de ciencia o conocimiento: del conocimiento espiritual impartido por Dios. Cuando Adán escogió el árbol de la muerte, se arrogó la prerrogativa divina y determinó él mismo qué es el bien y qué es el mal.

Cabe explicar aquí que según la revelación dada en otros pasajes bíblicos, Dios creó al hombre con un espíritu humano dentro de sí. Job 32:8 dice: "Espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda". I Corintios 2:11 dice que no tendríamos conocimiento humano si no fuera por el espíritu del hombre en nosotros. El hombre está compuesto enteramente de materia, no de espíritu. El alma es materia del suelo. Pero DENTRO de esa alma hay un espíritu, aunque es apenas espíritu humano. Este espíritu imparte al cerebro humano la facultad del intelecto.

Conviene explicar en este punto que la ciencia de la investigación cerebral ha descubierto una gran similitud entre el cerebro del hombre y aquel de los animales. Empero, este último se rige por el instinto. No es capaz de razonar, planear ni idear como lo hace el hombre. El cerebro animal no puede distinguir entre el bien y el mal. No puede apreciar la música, el arte ni la literatura.

El espíritu humano agrega la siquis al cerebro. Entonces, ¿por qué colocó Dios un espíritu dentro del hombre y no dentro de los animales? ¡La respuesta es una verdad muy PROFUNDA! El espíritu humano representa el único valor real de la vida del hombre, ya que es el medio por el cual la persona se une con Dios. Los llamados por Dios, una vez que se arrepienten y creen, pueden ser ENGENDRADOS por Dios para nacer como hijos suyos, como Dioses, y llegar a formar parte de la FAMILIA DIVINA. De esta manera, el Espíritu Santo de Dios se une con el espíritu humano. Así, como dice en Romanos 8:16, el Espíritu de Dios da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, que ahora hemos sido engendrados por Él y que en la resurrección naceremos como seres espirituales.

La FAMILIA HUMANA iniciada por Adán era la FAMILIA DE Dios en potencia, la familia por medio de la cual Dios se proponía reproducirse. Así lo reveló Dios más tarde en este estudio amplio y receptivo de su Palabra. La reproducción humana es un reflejo de la reproducción divina. Pero este conocimiento revelado es demasiado profundo para la comprensión de las mentes pecadoras y engañadas por Satanás. Es una verdad que sólo entienden los llamados por Dios y los engendrados por Él mediante su Espíritu Santo. Y esta pasmosa verdad lleva a comprender POR QUÉ existe la Iglesia y CUÁL es la única verdadera Iglesia de Dios.

La fundación de este mundo

El primer humano, Adán, cedió ante la influencia de su esposa Eva y desobedeció a Dios rechazando el árbol de la VIDA. Este árbol lo habría unido con Dios. Hecha su elección, Dios CORTÓ EL ACCESO al árbol de la VIDA haciéndolo inalcanzable para Adán y su familia... hasta que Dios enviara a Jesús, el SEGUNDO ADÁN, para hacer posible la reconciliación de la humanidad con Dios. En realidad, el PROPÓSITO de la Iglesia de Dios es reconciliar, unir al hombre con Dios.

Eva le había creído a Satanás cuando éste dijo que ella no moriría, que era un alma inmortal. Le creyó, y sus hijos han creído la misma mentira desde entonces. Adán, siguiendo a su esposa, escogió también el conocimiento PROPIO del bien y del mal en vez del conocimiento revelado por Dios. Optó por seguir el espíritu humano en vez de recibir y dejarse guiar del Espíritu de Dios.

Dicho en otras palabras, se dejaron secuestrar por Satanás y siguieron el camino de vida del conocimiento y del entendimiento del secuestrador, y no el de su Padre en potencia, a quien no creyeron. No obstante, ¡EL PROPÓSITO DE DIOS PREVALECERÁ! Dios rescatará a su familia secuestrada.

Como la familia humana en Adán había escogido el camino del PECADO, y como el pecado les trajo sufrimiento, ansiedad, infelicidad y muerte, Dios les cortó el acceso al árbol de la VIDA para que no alcanzaran la vida eterna sumidos en el dolor, la tristeza y el sufrimiento. Empero, la vida eterna se ofrecería, por medio de Cristo, a quienes escogieran correctamente más tarde, y esto por medio del SEGUNDO Adán.

Se decretó, pues, desde la FUNDACIÓN del mundo y de la civilización humana actuales (Apocalipsis 13:8), que Cristo, el "Cordero de Dios", vendría para ser sacrificado y redimir a los perdidos. Al fundarse este mundo con Adán, se decretó que "está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9:27).

¿Cómo se podría juzgar a una persona después de muerta? Esto se describe en I Corintios 15:22-24: "Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos [los mismos] serán vivificados" por una resurrección. Apocalipsis 20:11-12 describe este suceso como un juicio ante un gran trono blanco. Se abre el "libro de la vida". Los juzgados culpables (o sea todos) aprenderán entonces que Cristo, el segundo Adán, ha venido y ha pagado la pena de muerte en lugar suyo. Si se arrepienten, tendrán acceso al árbol de la VIDA. Podrán ser engendrados y nacer como hijos de Dios y miembros de la FAMILIA DIVINA. Mientras tanto, todos los que han muerto seguirán muertos hasta la resurrección.

El segundo Adán

A su debido tiempo, unos 4.000 años después del pecado de Adán y la fundación de este mundo, Dios envió a su Hijo Jesús, nacido de María y engendrado por Dios. Vino como segundo Adán, pero Él sí escogió el árbol de la VIDA.

Jesús nació mediante el Espíritu Santo de Dios. Estaba lleno del Espíritu de Dios. Tenía aquella relación estrecha con Dios que el primer Adán había rechazado. Fue engendrado por Dios y nació como ser humano. Dijo: "Yo he guardado los mandamientos de mi Padre" (Juan 15:10), mientras que el primer Adán los había rechazado prefiriendo su propio concepto del bien y del mal. De esta manera, Jesús escogió el árbol de la VIDA.

Jesús dijo: "Edificaré mi iglesia" (Mateo 16:18). Este es el primer lugar en la Biblia donde se menciona la palabra iglesia. Si hemos de responder a la pregunta que sirve de título para este folleto: "¿Dónde está la verdadera Iglesia?", debemos detenernos aquí para preguntar QUÉ ES una iglesia. ¿Qué fue lo que Cristo edificó? ¿Cuál es la razón de ser de una iglesia? ¿Hay una sola iglesia edificada por Cristo... o varias? ¿Está dividida en muchas sectas, denominaciones y grupos? ¿O hay UNA SOLA iglesia original y verdadera, edificada por Cristo?

¿Por qué existe la Iglesia?

El Nuevo Testamento fue escrito en idioma griego. La palabra castellana iglesia se ha traducido del griego ekklesia, que significa "llamados a salir", de ek (fuera) y klesía (llamados). La palabra griega significa "un llamado a salir" para reunirse, especialmente como congregación religiosa. No significa un edificio con campanario y una cruz en la fachada. Simbólicamente, la Iglesia se llama la familia de Dios y se representa como un edificio que va creciendo para formar el TEMPLO santo al cual llegará Cristo cuando regrese a la tierra como Rey de reyes sobre todas las naciones (Efesios 2:19-21).

¿POR QUÉ existe la Iglesia? ¿QUÉ razón había para llamar a sus miembros y separarlos de los demás habitantes del mundo? Esta pregunta se responde con otra. ¿Qué hay de malo en este mundo? Fue edificado sobre un fundamento errado. Está plagado de males que traen sufrimiento, dolor, frustración y muerte.

En el cristianismo tradicional existe el concepto de que Dios creó a Adán como un ser espiritual inmortal y perfecto, que luego llegó Satanás y echó a perder este mecanismo espiritual perfecto y que el cristianismo representa el intento de Dios por reparar el daño y hacer del hombre un ser tan bueno como lo fue Adán antes de que Satanás lo dañara. Esto es ABSOLUTAMENTE FALSO y contrario a la revelación bíblica.

Hemos demostrado que Dios creó a Adán como ser MORTAL, dotado de una existencia física y temporal, la cual se mantenía gracias al aire, la circulación de la sangre y la renovación por el alimento y el agua de la tierra. El hombre rechazó el árbol de la VIDA que le había sido ofrecido. Como consecuencia, jamás alcanzó la vida eterna inherente.

Por el contrario, se lanzó a un camino de vida que le trajo dolor, sufrimiento, descontento, tristeza, infelicidad y muerte. Sobre aquel fundamento levantó una civilización de sociedades organizadas. Dicha civilización se puede comparar con la estructura de un edificio hecha de materiales defectuosos sobre unos cimientos podridos y desmoronados. Dios no está tratando de reparar esta estructura podrida que nosotros llamamos civilización. Él envió a su propio Hijo, Jesucristo, como SEGUNDO ADÁN para COMENZAR DE NUEVO una estructura totalmente distinta para una civilización diferente.

Un mundo secuestrado

Analicémoslo de otra manera. Dios dijo: "Hagamos [Dios y el Verbo] al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza" (Génesis 1:26). Dios hizo al hombre según el género de Él mismo, así como hizo el ganado según el género del ganado y cada animal según su propio género. Pero hizo al hombre del POLVO DE LA TIERRA (Génesis 2:7) y le dio una existencia temporal gracias a la respiración del aire. Dios le dijo al hombre mortal que si pecaba ciertamente MORIRÍA. El hombre no era y no es un alma INMORTAL sino un alma dotada de vida temporal. Podría haberse convertido, empero, en hijo de Dios.


Si Adán hubiese tomado del árbol de la VIDA, le habría sido inyectada la VIDA INMORTAL de Dios. El Espíritu de Dios habría entrado en él y, uniéndose a su espíritu humano, lo habría unido con Dios como HIJO SUYO, como miembro de la FAMILIA DIVINA. Por lo tanto, Adán y todos sus hijos eran hijos de Dios en potencia. Entonces vino Satanás, y valiéndose de nuestra madre Eva, indujo a Adán a dejarse secuestrar. Satanás había secuestrado a los hijos de Dios en potencia. El hombre, al desobedecer a Dios deliberadamente, rechazando su oferta de convertirlo en hijo suyo y escogiendo el CAMINO de Satanás, no sólo optó por el camino y el tipo de civilización del secuestrador sino que trajo sobre sí y sobre su familia la pena del pecado, que es ¡la MUERTE! REFLEXIONEMOS SOBRE LAS CONSECUENCIAS.


Al hombre se le permitió tomar su propia decisión: VIDA ETERNA por obedecer a Dios y tomar del árbol de la VIDA, O bien MUERTE por desobedecer y tomar del árbol de la muerte. El hombre desobedeció.

Dios no podía quitar la pena de muerte que Él mismo había decretado por la desobediencia. Entonces, ¿qué hizo? ¿Cómo rescatar a sus hijos en potencia de las manos del secuestrador? No sería transigiendo con su LEY y suspendiendo la pena de muerte. Pero sí decretó desde aquella fundación del mundo que enviaría a su propio Hijo, Jesucristo, a fin de que viviera sin pecado y, sin traer la pena de muerte sobre sí, pagara la pena por los hombres al morir por los pecados de la humanidad.

Dios decretó desde la fundación del mundo que así como en Adán todos morirían, puesto que todos han pecado, también en Cristo TODOS recibirían vida por una resurrección, UNA VEZ QUE Jesucristo hubiese pagado la pena por ellos.

La única ESPERANZA que tiene el hombre es la RESURRECCIÓN de entre los muertos, y esto es posible gracias al hecho de que Jesús pagó la pena de muerte por él. Sin embargo, AUN HAY ALGO IMPORTANTE: Dios no podía abrir el acceso al árbol de la VIDA para los hombres en general hasta que Jesús hubiera venido y hubiera pagado la pena de muerte por todos los hombres, pues todos han pecado.

Transcurrieron unos 4,000 años antes de que Dios enviara a su Hijo. En ese lapso vivieron y murieron miles de millones de personas. Así, el PLAN de Dios, su PLAN MAESTRO para cumplir su propósito de reproducirse en los hombres, tuvo que comenzar con Jesús, el segundo Adán. Dios había permitido que el mundo fuera fundado por el primer Adán. Luego comenzó a fundar el mundo de Dios con Cristo, el segundo Adán. Lo comenzó con un solo hombre: Jesús. Jesús dijo que edificaría su Iglesia, la cual es el comienzo embrionario de la nueva civilización de Dios.

Así como Dios estableció su gobierno en la tierra por medio del querubín que llamamos Lucero, a quien Él puso sobre el trono de este planeta, su nueva civilización será su gobierno restablecido en la tierra por medio de Cristo y la Iglesia. Dios comenzó la NUEVA civilización, o gobierno, con Jesús, en compañía de los 12 apóstoles escogidos por éste y llamados a salir de la generación del primer siglo de nuestra era.

La Iglesia tenía que tener un comienzo pequeño y luego crecer. Empezó con los 12 apóstoles y los 120 bautizados el día de Pentecostés del año 31 D.C., el día en que se fundó la Iglesia. Jesús dijo: "Edificaré mi iglesia" (Mateo 16:18). En Efesios 2:21 se dice que la Iglesia es un edificio, o sea el templo espiritual de Dios. Tiene un FUNDAMENTO (versículo 20). Su fundamento está constituido por Jesucristo, los apóstoles y los profetas (versículos 19-20).

Ahora analicemos estas palabras de Jesús: "Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina" (Mateo 7:24-27). Jesús se estaba refiriendo aquí a la Iglesia, construida sobre el FUNDAMENTO que es Cristo ("y la roca era Cristo", I Corintios 10:4). También se refería al mundo actual construido sobre la "arena" de Satanás y sobre sus caminos de vanidad, egoísmo, lascivia, competencia y conflicto. Esteúltimo es el camino escogido por Adán, el CAMINO sobre el cual se FUNDÓ el mundo actual. Jesús, pues, estaba hablando de los FUNDAMENTOS del mundo y de la Iglesia, haciendo la analogía con dos edificios.

El edificio compuesto por el mundo y su sociedad y civilización, sus costumbres, sistemas, gobiernos y caminos, es una estructura plagada de materiales y mano de obra defectuosos. Dios va a permitir que ese edificio se DERRUMBE... ¡Y GRANDE SERÁ SU CAIDA!

Dios dice: "Si el Eterno no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican'' (Salmos 127:1). La casa que es el mundo actual no fue edificada por Dios sino por SATANÁS. Jesús no vino a reparar un edificio mal construido. No está tratando de salvar la estructura hecha sobre los fundamentos de Satanás. No, Jesús dijo: "Salid de en medio de ellos [los de este mundo], y apartaos" (II Corintios 6:17-18).

Se acerca una nueva civilización

Jesús escogió a sus 12 apóstoles para que participaran con Él en la fundación de un edificio enteramente nuevo, UN MUNDO ABSOLUTAMENTE DIFERENTE. ¿Cuál fue el mensaje, o evangelio, de Jesús? ¿Qué enseñó? No habló solamente de sí mismo sino del REINO DE Dios, que es la FAMILIA nacida de Dios, la cual REGIRÁ A TODAS LAS NACIONES con el GOBIERNO de Dios cuando Cristo regrese y Satanás sea quitado de en medio.

Para nacer físicamente, la persona debe ser engendrada con el espermatozoide de la vida humana proveniente del cuerpo paterno. Este impregna el óvulo proveniente de la madre. En ese momento, la persona aún no ha nacido; apenas está engendrada. Es un embrión. Transcurridos unos tres o cuatro meses, su grado de desarrollo es tal que ya se puede denominar médicamente un feto. Luego deberá crecer físicamente hasta que esté lista para nacer como ser humano.

Este proceso es análogo al nacimiento espiritual. Podríamos decir que cada persona es un óvulo. Para nacer de Dios, tiene que recibir el "espermatozoide", que es el Espíritu Santo de Dios, que viene de la persona misma de Dios para impregnar al ser humano. Entonces somos engendrados como embrión divino.

Somos engendrados dentro de nuestra madre espiritual, que es la Iglesia de Dios. La Iglesia es "la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros" (Gálatas 4:26). La madre, o sea la Iglesia, nos alimenta con el alimento espiritual que es la Palabra de Dios. Pero aún no hemos nacido; apenas hemos sido engendrados, y aún tenemos que "crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (II Pedro 3:18). Todo esto se explica claramente en nuestro folleto gratuito titulado ¿ Qué significa "nacer de nuevo"?

Jesús explicó al fariseo Nicodemo (Juan 3:3-6) que para entrar en el reino de Dios es preciso NACER de nuevo, nacer de Dios. ¿Y qué es Dios? Ya hemos demostrado que Dios es la FAMILIA divina. Y como Creador del universo, Dios es también GOBERNANTE de su creación. ÉL RIGE su creación con un GOBIERNO. Todo gobierno se basa sobre una ley fundamental. Una ley es un código de normas de conducta que rigen las relaciones entre individuos y grupos. La ley de Dios es el camino de vida de Dios, y este camino es el AMOR. Es amor que sale de la persona y se relaciona con los demás. En el comportamiento humano, es amor a Dios y amor al hombre. Esta es la base del
CARÁCTER espiritual de Dios.

¿Cuál fue el evangelio de Jesús? La palabra evangelio significa "buena nueva". El evangelio de Jesús fue la buena nueva del venidero REINO DE Dios, y ese reino es la FAMILIA DE Dios QUE GOBERNARÁ LA TIERRA Y EL UNIVERSO ENTERO. Nuestra publicación gratuita titulada ¿Qué es el verdadero evangelio? aclara este tema. Solicite un ejemplar gratuito hoy mismo.

 

La dualidad en las Escrituras


Entendamos nuevamente la relación dual en lo que se refiere a Adán, el primer hombre, y a Jesucristo, como SEGUNDO ADÁN.


El primer Adán fue humano y mortal. El árbol de la VIDA que se le ofreció simbolizaba su acatamiento a Dios para permitir que entrara en él la VIDA DIVINA. Si Adán hubiera tomado del fruto del árbol de la vida, entonces habría recibido la VIDA de Dios mismo.


Habría recibido la MENTE de Dios al recibir el Espíritu Santo, el cual se hubiera unido con su espíritu humano. Habría tenido, pues, una estrecha relación de padre-hijo con Dios. Pero Adán prefirió "andar solo". En vez de convertirse en hijo de Dios, aceptando la oferta que Dios le hacía de entrar en su vida y de inyectarle su vida y su mente divinas, prefirió tomar para sí la determinación y el conocimiento de lo que es bueno y lo que es malo.

El árbol de VIDA habría hecho de Adán un hijo de Dios, acercándolo a Dios en una relación padre-hijo. Jesús, el segundo Adán, sí tuvo esta relación estrecha con Dios. Vino a llamar a los pecadores para que se APARTARAN de este mundo, a UNIRNOS con Dios, como habría podido suceder con el primer Adán. Jesús vino a reconciliar con Dios a aquellos que Él llamara. Jesús enseñó el evangelio del reino de Dios, o sea la familia de Dios gobernadora del universo. No vino a reparar la estructura defectuosa y podrida de un edificio que es la FAMILIA del primer Adán, sino a llamar a su Iglesia, la FAMILIA de Dios, para sacarla de este mundo y unirla con Dios.

El dios de este mundo

El mundo actual es de SATANÁS. Él es el dios de este mundo (II Corintios 4:3-4). Satanás quiso matar al niño Jesús. Pretendió destruirlo con tentaciones cuando Jesús tenía unos 30 años de edad. Hizo martirizar a la mayoría de los apóstoles. Quiso destruir la Iglesia de Dios desde su fundación. Pero la Iglesia estaba construida sobre el fundamento de una roca, "y la roca era Cristo" (I Corintios 10:4). La Iglesia comenzó bien, no obstante los esfuerzos de Satanás por aplastarla. Jesús había dicho que las puertas del sepulcro (en griego, Hades) no prevalecerían contra ella. Vendrían lluvias, tormentas y ventarrones, pero la Iglesia permanecería.

¿POR QUÉ SATANÁS PRETENDIA DESTRUIRLA? Porque este mundo es de Satanás. Es él quien ocupa su trono (Isaías 14:13), y la Iglesia de Dios llenará la tierra cuando el diablo y su mundo sean destruidos. Cristo, cabeza de la Iglesia, ocupará el trono donde hoy está sentado Satanás como gobernante de este mundo.

Cuando Satanás fracasó en su intento de impedir la fundación y el comienzo glorioso de la Iglesia, ¿qué resolvió hacer? Engañó a algunos hombres para que trataran de destruir a la Iglesia desde adentro. Hizo que algunos en la Iglesia acogieran un evangelio falso.

En Gálatas 1:6-7 leemos que las iglesias en Galacia habían aceptado "un evangelio diferente". Habían creído a quienes predicaron "a otro Jesús" (II Corintios 11:4). Estos falsos ministros que se hacían pasar por ministros de Cristo, lo eran en realidad de Satanás (versículos 13-15).

Valiéndose, pues, de falsos hermanos dentro de la Iglesia, Satanás logró engañar a la mayoría para convertir a esta mayoría en una iglesia falsa. Durante los primeros meses de la verdadera Iglesia de Dios, los opositores en Judea eran judíos. La mayoría de los judíos se negaron a creer que Jesucristo fuera el Mesías prometido, Dios en la carne. Pero los 12 apóstoles habían sido testigos presénciales de que Jesús era el Mesías. Lo habían acompañado tres años y medio antes de la crucifixión y 40 días después de su resurrección. Muchos creyeron y fueron introducidos en la Iglesia por el Espíritu de Dios (aunque sólo eran una minoría de los judíos). En los primeros años, la Iglesia se componía en su mayor parte de judíos.

Luego Dios envió a Pedro a la casa de Cornelio, un hombre gentil, para ofrecer la salvación a los gentiles (Hechos 10-11). Dios designó al apóstol Pablo para que encabezara una gran labor de ministerio entre los gentiles. Entonces algunos judíos conversos trataron de importar a los gentiles conversos la circuncisión y los ritos de la ley mosaica. Querían "más ley". Pablo y los apóstoles se opusieron y aclararon el asunto con la ayuda del Espíritu Santo (Hechos 15). Luego algunos falsos miembros de entre los gentiles plantearon el asunto de la abolición de la ley. Afirmaron que la ley de Dios había quedado eliminada, que Cristo la había clavado en la cruz. Enseñaron acerca de un falso
Jesús que supuestamente había abrogado los mandamientos de su Padre.


Así, antes del año 50 de nuestra era (la Iglesia se había fundado en el año 31 D.C.), surgió una controversia acalorada acerca de cuál evangelio se debía proclamar: el evangelio DE Cristo o un evangelio ACERCA de Cristo.

Pronto, cayó un telón sobre la historia de la Iglesia. Esta laguna en la historia es señal de los esfuerzos vigorosos y sistemáticos por destruir los registros y documentos de los 100 años siguientes. Aquel período se ha denominado el "SIGLO PERDIDO" en la historia de la Iglesia. Cuando se levanta nuevamente el telón de la historia alrededor del año 150 de nuestra era, encontramos una iglesia que se dice "cristiana" pero que es totalmente distinta de la que Cristo había fundado por medio de sus apóstoles en el año 31.


El reino no es la Iglesia.

El evangelio de Jesús fue "el evangelio del reino de Dios", o sea del gobierno de Dios en manos de la FAMILIA DE Dios. La Iglesia que Jesús fundó trajo a Dios Padre dentro de la vida misma de cada creyente.

Durante el ministerio de Jesús, los discípulos estuvieron CON aquel que era Dios en carne humana. Después del día de Pentecostés, cuando se fundó la Iglesia, los que fueron bautizados (o introducidos) dentro de la Iglesia POR el Espíritu Santo también estuvieron en comunión y en contacto personal estrecho con Dios y con Cristo (ver I Juan 1:3). Dios y Cristo, por medio del Espíritu Santo, estaban allí, en la vida de los conversos.

Pero con la apostasía de la enorme mayoría de los cristianos profesos, éstos conservaron un evangelio ACERCA de Cristo. Convirtieron la gracia en licencia para desobedecer a Dios como lo había hecho Adán. Enseñaron que había que ser BUENO... pero con una bondad carnal y humana. Su espíritu humano no estaba unido con el Espíritu Santo de Dios; su mente no estaba unida con la de Dios. Llegaron a adorar a Cristo, pero Jesús había dicho en Marcos 7:7-8 que lo adoraban en vano, por cuanto habían rechazado los mandamientos de Dios y se habían aferrado a sus tradiciones humanas.

Hoy esta religión se llama el "cristianismo tradicional". Empezaron a construir edificios que llamaron "iglesias", con campanario y cruz. De allí pasaron a construir catedrales gigantescas. Un punto esencial que distingue a la Iglesia verdadera de las otras es que las iglesias engañadas de este mundo se centran en Cristo, casi excluyendo a Dios el Padre. Dios es irreal pare ellas... un algo místico e irreal. No enseñan que Jesús vino a revelar al Padre y a reconciliarnos con Él; que es del Padre de quien estamos apartados a causa del pecado; que la sangre de Cristo en sí no nos salva, no nos da la salvación y la vida eterna. La muerte de Cristo nos reconcilia con Dios (ver Romanos 5:10) y su resurrección nos salva, pues fue Jesús "el primogénito [por una resurrección] entre muchos hermanos" (Romanos 8:29).

La Iglesia verdadera tiene el concepto correcto de Cristo: como único mediador entre nosotros y Dios Padre, como Salvador personal nuestro, como nuestro Sumo Sacerdote sentado a la diestra de Dios Padre en el cielo, como Cabeza de la Iglesia, como el Rey que vendrá próximamente para gobernar bajo Dios Padre.

Jesús, como segundo Adán, vino a llamar a los que Dios le traía para que salieran de este mundo y aun del "cristianismo tradicional", y para comenzar un mundo completamente NUEVO, una NUEVA CIVILIZACIÓN.

Satanás, pues, logró crear una falsificación de la Iglesia que Dios había fundado por medio de Cristo, el segundo Adán. Pero las puertas del sepulcro NO HAN PREVALECIDO contra la Iglesia verdadera. Sobre este edificio construido sobre una roca golpearon los vientos, las inundaciones y la fuerza de la oposición. Aun siendo la Iglesia verdadera, perdió parte de su VERDAD original en la lucha por mantenerse con vida a lo largo de siglos de persecución y oposición. Pero retuvo el nombre real de Dios Padre, a quien pertenece. Retuvo la ley espiritual de Dios; los 10 mandamientos. Retuvo las cosas SANTAS PARA DIOS: SU sábado y su diezmo. Por esas razones fue perseguida, mas ha
resistido la tormenta.

Cómo empecé a hallar la respuesta

Al principio de este folleto describí mis antecedentes y mi conversión. En aquel estudio intensivo de seis meses acerca de la ley de Dios, me encontré con un grupo de miembros de la Iglesia verdadera. Eran en su mayoría cultivadores de hortalizas, habitantes del valle Willamette en el estado de Oregón, zona noroccidental de los Estados Unidos. Eran gente humilde y temerosa de Dios, dispuesta a hacer cualquier sacrificio por obedecer a su gran Dios.

Sin embargo, no podía menos de preguntarme si éstos formaban la Iglesia única y verdadera fundada por Jesucristo. Eran un grupo pequeño, sin educación superior formal. Pero eran los UNICOS que pude encontrar que conservaban la Palabra de Dios y guardaban sus mandamientos. Retenían fielmente las cosas SAGRADAS para Dios: guardaban su sábado y pagaban su diezmo. Conservaban el nombre bíblico: "Iglesia de Dios". Ninguna otra iglesia en la tierra tenía estas tres creencias y prácticas esenciales.

Eran gente humilde y sincera, dispuesta a dar su vida por estas verdades básicas. ¿Qué motivo tenía Dios para ponerme en contacto con estas personas? Yo no lo sabía entonces. Aquí debo volver atrás para relatar algunos hechos de mi vida. He dicho que llevaba muchos años dedicado al campo comercial de las revistas y periódicos. Aunque no me daba cuenta, Dios me estaba preparando así para el verdadero llamamiento que vendría después.

Me casé a la edad de 25 años. Una o dos semanas después de la boda, mi esposa tuvo una visión o sueño extraordinariamente impresionante que entonces me molestó. Yo no era "piadoso". Toda mi mente y mi corazón se volcaban sobre mis negocios en la ciudad de Chicago. En su sueño-visión, mi esposa vio un ángel que bajó del cielo en una céntrica esquina de la ciudad. Transitaba mucha gente por allí, y centenares de personas llegaron a ver al ángel, el cual se dirigió a mi esposa y a mí. Nos puso sus brazos sobre los hombros y nos dijo que la segunda venida de Cristo ocurriría pronto y que tenía una obra para encomendarnos. Cuando mi esposa me relató el sueño-visión, me sentí inquieto, pues le había parecido muy real. Pero me sentí avergonzado y quise borrarlo de mi mente. Si era un llamamiento, yo pretendía huir, como Jonás.

— ¿Por qué no vas adonde el ministro de la iglesia de la esquina? — le dije — . Si significa algo, tal vez él te lo dirá.

No pensé más en el asunto, pero más tarde Dios me quitó mi negocio y luego otro negocio que establecí en la costa del Pacífico. En seguida me vi enfrentado al desafío que me llevó al estudio intensivo de la Biblia.

El fanatismo religioso (así lo veía yo) de mi esposa tenía que ver con la observancia del sábado. A mi modo de ver, esto era fanatismo. Sin embargo, a la postre tuve que ceder.

Luego del estudio más minucioso de mi vida, no pude demostrar que mi esposa estuviera equivocada. Aquella investigación profunda e intensiva me mostró la existencia absoluta de Dios y la AUTORIDAD infalible de la Santa Biblia como Palabra inspirada de Dios.


Desde entonces, varias décadas de estudio e investigación han abierto un vasto laberinto de conocimiento y entendimiento bíblico ANTES PERDIDO. Mediante la aura experiencia de perder dos negocios prósperos, y luego este desafío, Dios me ablandó hasta dejarme totalmente sumiso y dispuesto a reconocer mi error, dispuesto a someterme completamente a Él y dispuesto a creer todo lo que Él decía en su Palabra, aunque el mundo estuviese en desacuerdo.

Restauración de la verdad

De esta manera, el Dios viviente comenzó a restaurar, por medio de mi persona, muchos conocimientos bíblicos y mucha COMPRENSIÓN que se habían perdido a lo largo de los siglos. Ahora se me ha revelado claramente cómo surgió un cristianismo falso en los tres primeros siglos de la era cristiana. Satanás llevó a los dirigentes religiosos humanos a proclamar un evangelio humano ACERCA de Cristo, remplazando así el evangelio DE Cristo, o sea el evangelio que Jesús predicó acerca del REINO DE DIOS. Este falso cristianismo se describe en Apocalipsis 17 COMO "BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA".

La misión de Jesús fue reconciliar a los llamados CON DIOS EL PADRE. Solamente hay un Legislador: Dios el Padre. El pecado es la transgresión contra DIOS. El arrepentimiento es hacia DIOS, y la fe es hacia Cristo. Jesús no vino a remplazar a su Padre sino a reconciliarnos con Él.

Es significativo el hecho de que cuando Dios me hubo quebrantado y ablandado, cuando me tuvo listo para someterme a Él, me presentó un desafío tan crucial acerca del punto cardinal de su LEY, SU gobierno, su preeminencia sobre todo lo demás, su autoridad absoluta en nuestra vida. De todos los puntos en la ley de Dios, el mandamiento de prueba es el del sábado como día de reposo. Los que sinceramente profesan el cristianismo reconocen que no debemos tener otros dioses delante del único Dios supremo y verdadero. Reconocen que no debemos postrarnos ante los ídolos ni tomar en vano el nombre de Dios. Aceptan los mandamientos que ordenan honrar al padre y a la madre, que prohíben el homicidio, el adulterio, la mentira, el hurto y la codicia. Afirman también que estos nueve mandamientos siguen vigentes en la era del Nuevo Testamento.

Pero hay un mandamiento que rechazan y rehúsan obedecer: el que ordena honrar a Dios SANTIFICANDO SU día de reposo: el sábado. Dios mismo santificó ese día y nos ordena que lo guardemos como día santo.

Cierta señora me dijo una vez que había oído decir que el sábado era mi día, y esperaba que no fuese así. Le respondí:

— De ninguna manera. El sábado NO ES mi día. Mi día es el domingo.
— ¡Cuánto me alegro! — exclamó ella.
— Pero usted no me ha entendido — proseguí — . El domingo es mi día; también lo son el lunes, el martes, el miércoles, el jueves y el viernes. Pero el sábado no es MÍ día; es el día de Dios.

Durante mi estudio profundo, intensivo y exhaustivo para probar que el día de reposo cristiano era el domingo, no dejé piedra sin mover. Examiné minuciosamente todo libro, artículo y escrito que se opusiera al sábado y defendiera el domingo. Examiné las enciclopedias religiosas; verifiqué cuidadosamente las palabras originales en hebreo y griego. Leí comentarios bíblicos y diccionarios. Repasé la historia.

El mandamiento de prueba

Todos los argumentos en contra del sábado de Dios y a favor del domingo resultaron ser simples argumentos sin base ni fundamento, argumentos obviamente errados y frecuentemente de mala fe.

El estudio de la historia me enseñó que durante los tres primeros siglos de la Iglesia surgieron controversias acaloradas, y aun violentas, respecto de este tema, directa o indirectamente. Hubo la histórica controversia cuartodecimana entre los estudiantes del apóstol Juan y sus contrarios respecto de la Pascua contra el Domingo de Resurrección.

El emperador romano Constantino, queriendo preservar la unidad en el Imperio Romano, convocó el Concilio de Nicea en el año 325 D.C. en el cual pretendía resolver esta cuestión. Luego, en el año 365 D.C., el Sínodo de Laodicea decretó uno de los cánones más famosos: "Los cristianos no han de judaizar reposando el día sábado, sino que deben laborar aquel día, honrando más bien el día del Señor. Pero si se encontrare algún judaizante, que sea anatema de Cristo". Esto equivalía a una sentencia de muerte.

Por falta de espacio, no podemos dar aquí una explicación completa de las enseñanzas bíblicas acerca de la observancia del sábado. Nuestra publicación gratuita titulada ¿Cuál es el día de reposo cristiano? ofrece una explicación mucho más completa de esta importantísima doctrina.

Damos a continuación sólo algunos puntos esenciales:

Al final de la semana llamada "de la creación", se revela el siguiente suceso: "Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.

Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación" (Génesis 2:2-3). Dios no estaba cansado ni fatigado, sino que sentó un ejemplo para el hombre e impuso su presencia en aquel día. No ha hecho lo mismo respecto del domingo ni de ningún otro día.

Adán rechazó el árbol de VIDA de Dios, la ley y el gobierno divinos sobre él. No hay muestras de que la mayoría de la familia de Adán guardara el sábado durante los primeros 2,500 años. Pero cuando Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto (lo cual prefiguraba su llamamiento a la Iglesia para sacarla del mundo) les reveló su sábado.

Éxodo 16 nos dice que el pueblo de Israel se quejó de hambre. Dios le dijo que enviaría alimento del cielo, en forma de maná, "para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no". Se trataba de obedecer o PECAR. El sexto día de la semana Dios envió doble porción de maná, pero el séptimo día no envió NADA. El sexto día Moisés dijo al pueblo: "Mañana es el santo día de reposo... consagrado al Eterno". Luego, el sábado Moisés les dio instrucciones: "Hoy es día de reposo para el Eterno; hoy no hallaréis en el campo. Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará" (versículos 23-26). No obstante, algunos salieron a recoger maná el séptimo día. Y Dios dijo: "¿Hasta
cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?"

Así fue cómo Dios, valiéndose de un milagro del cielo, le mostró a su pueblo cuál era el verdadero día de reposo. La historia, así como la tradición judía, nos muestran que desde entonces hasta hoy no se han confundido los días de la semana.

En Éxodo 31:12-18 leemos que Dios hizo del sábado un PACTO eterno entre Él y su pueblo. Era una SEÑAL de identificación mediante la cual Dios sabría que eran su pueblo, pues al guardar el sábado le obedecían como no lo hacía ningún otro pueblo, puesto que ningún pueblo, salvo el de Dios, había guardado jamás el sábado. Esta señal identificaba a Dios, porque la creación es prueba de la existencia del Creador. En seis días Dios creó la vida en la tierra, y el séptimo día reposó e hizo de aquel período un TIEMPO SANTO para Él.

El capítulo 56 de Isaías es una profecía para nuestros tiempos, y tiene que ver con el sábado: "Y a los hijos de los extranjeros [gentiles] que sigan al Eterno para servirle, y que amen el nombre del Eterno para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración" (versículos 6-7).

En Marcos 2:28 Jesús declaró: "Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo''. El sábado, pues, es el DÍA DEL SEÑOR; no así el domingo.

El sábado, como dijimos arriba, es el mandamiento de prueba, el que los que profesan ser cristianos se niegan a obedecer. En I Juan 2:4 leemos: "El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él".

El pecado es la transgresión de la LEY de Dios (I Juan 3:4). La Iglesia primitiva de Dios, bajo los apóstoles, guardaba el día sábado. El apóstol Pablo predicó a los gentiles cada sábado durante un año y medio (Hechos 18:4-11).

Así como el sábado es la señal que identifica al pueblo de Dios (sean judíos, gentiles o de cualquier raza), el domingo es la marca que identifica la AUTORIDAD del cristianismo falso, la de “BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS”, pues el domingo no lleva ninguna autoridad distinta de ésta. Remplazar el sábado de Dios por el domingo es un ardid de Satanás en su empeño de engañar a todas las naciones y de falsificar tanto la VERDAD de Dios como la Iglesia de Dios.

Uno de los argumentos esgrimidos por el cristianismo tradicional para justificar la observancia del domingo es la idea errónea de que Jesús resucitó un domingo. En realidad, la resurrección no ocurrió un domingo por la mañana sino un sábado al atardecer. Las pruebas de ello aparecen en nuestra publicación gratuita titulada La resurrección no ocurrió un domingo.

Léase luego la siguiente verdad en Marcos 7:7-9. Jesús dijo: "En vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres".

Esta es una de las claves para descubrir la identidad de la única Iglesia verdadera de Dios, establecida por Jesucristo, la cual ha resistido los asaltos de Satanás durante años y siglos. No es, empero, la única señal que la identifica.

El nombre verdadero

Jesús oró así por su Iglesia: "Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean UNO, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre... Pero ahora voy a ti... Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son DEL mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal... Santifícalos EN TU VERDAD; TU PALABRA ES VERDAD" (Juan 17:11-17).

Jesús dijo que su Iglesia verdadera había de guardarse en el nombre del Padre: Dios. El Nuevo Testamento cita 12 veces el NOMBRE de ésta, la única Iglesia verdadera: ¡la Iglesia de Dios! Es la Iglesia que le pertenece a Dios, y Jesucristo la encabeza, guiándola, manteniéndola y dirigiéndola.
En cinco pasajes donde aparece el nombre verdadero de la Iglesia, se indica todo el cuerpo de Cristo, la Iglesia entera. Así, el nombre que se utiliza para indicar toda la Iglesia, incluyendo a todos sus miembros individuales en la tierra, es IGLESIA DE DIOS.

He aquí los cinco pasajes:

1) Hechos 20:28: A los ancianos se les instruye "pastorear la IGLESIA DE Dios" (Biblia de
Jerusalén, traducción correcta).
2) I Corintios 10:32: "No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la IGLESIA DE DIOS".
3) I Corintios 11:22: "¿O menospreciáis la IGLESIA DE DIOS, Y avergonzáis a los que no
tienen nada?"
4) I Corintios 15:9. Pablo escribió: "Perseguí a la IGLESIA DE DIOS”.
5) Gálatas 1:13: Este versículo dice lo mismo que el anterior: "Perseguía sobremanera a la
IGLESIA DE Dios".

Cuando se menciona una congregación local específica, la verdadera Iglesia es llamada "la Iglesia de Dios", y frecuentemente se le asocia el nombre del lugar. A continuación demos otros cuatro pasajes:
6) I Corintios 1:2: "La IGLESIA DE Dios que está en Corinto".
7) II Corintios 1:1: La IGLESIA DE DIOS que está en Corinto".
8) I Timoteo 3:5: Hablando de un anciano en una congregación local, Pablo le escribe a Timoteo: "Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la IGLESIA DE Dios?"
9) I Timoteo 3:15: "...sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la IGLESIA DEL Dios viviente". Aquí se le llama la Iglesia del Dios viviente.

Al hablar de las congregaciones locales colectivamente, no como un cuerpo general sino como la suma de las congregaciones locales, el nombre empleado en la Biblia es "las IGLESIAS DE Dios". He aquí los tres últimos versículos de los 12 que nombran a la Iglesia:
10) I Corintios 11:16: "Nosotros no tenemos tal costumbre, ni las IGEESIAS DE Dios”.
11) I Tesalonicenses 2:14: "Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las
IGLESIAS DE Dios en Cristo Jesús que están en Judea".
12) II Tesalonicenses 1:4: "Nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las IGLESIAS
DE Dios”.

En algunos casos, se le agrega al nombre una expresión descriptiva, como la Iglesia de Dios que está en Corinto o las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea. Hoy es la Iglesia de Dios Universal.

En este mundo las iglesias toman su nombre de algún HOMBRE, del SISTEMA que los hombres han ideado o del tipo de gobierno eclesiástico que los hombres han inventado CONTRARIO a la Palabra de Dios. Mas aquella Iglesia verdadera, esté donde esté, llevará el nombre IGLESIA DE Dios.

Hay más aún. Muchos se han apropiado el nombre de Dios, pero no proclaman el REINO DE DIOS como el GOBIERNO DE Dios que nosotros debemos ACATAR. NO enseñan la obediencia a la ley de Dios (el Decálogo), ni enseñan el ARREPENTIMIENTO por la rebeldía y la transgresión de la santa ley de Dios. No enseñan que nosotros ahora podemos ser ENGENDRADOS como miembros del reino (familia) de Dios, y que en la resurrección podremos NACER dentro de la familia de Dios. La Iglesia verdadera predica la venida inminente de CRISTO como REY de reyes y SEÑOR de señores, para REGIR a todas las naciones durante mil años en la tierra. No allá en el cielo sino SOBRE ESTA TIERRA (Apocalipsis 5:10).

¡Solamente hay una Iglesia así! Está cumpliendo la OBRA DE DIOS. Es, como lo predijo Jesús, una "manada pequeña" (Lucas 12:32), perseguida y despreciada por el mundo.

 

Entrevistas personales
La Iglesia de Dios tiene ministros ordenados en muchos países del mundo. Son personas dedicadas, consagradas, convertidas y plenamente preparadas, que tendrán mucho gusto en visitarlo en su hogar, responder a sus preguntas y explicarle la Biblia... ¡PERO SOLAMENTE SI USTED LO SOLICITA! Ninguno de ellos lo visitará JAMÁS, si no es por solicitud libre suya. Respecto del público general, Jesús advirtió: "No os PASÉIS DE CASA EN CASA" (Lucas 10:7). Pablo había visitado a los ancianos (ministros) en Éfeso de casa en casa (Hechos 20:20), pero este no era su método de evangelización.

Ni Jesús, ni Pedro, ni Pablo, ni los demás apóstoles acosaban jamás a la gente instándole a convertirse. Dios ha dado LIBRE ALBEDRÍO a cada ser humano. Él nos obliga a tomar NUESTRA PROPIA DECISIÓN, y el Dios verdadero jamás obligará a nadie a convertirse.

Pero si usted, libre y voluntariamente, desea saber MÁS acerca de la Iglesia que Jesucristo fundó, la cual Él encabeza hoy, o si quiere hacernos cualquier consulta, ¿por qué no nos escribe expresando sus dudas o preguntas? Nuestro Departamento de Correspondencia Personal tendrá mucho gusto en responderle, y si es del caso, informarle sobre cómo ponerse en comunicación con nuestro ministro más cercano a donde usted vive.

Centenares y miles de personas se están convirtiendo. Sus vidas están CAMBIANDO gracias a esta OBRA DE DIOS, por medio del ministerio de la Iglesia de Dios Universal, por medio de la revista La Pura Verdad, el Curso Bíblico por Correspondencia de la Institución Ambassador y demás publicaciones que enviamos gratuitamente. Algunos, sin saber que podían recibir la visita de un ministro de Dios, llamado y consagrado, para explicar y responder a sus preguntas, optaron por unirse a alguna de las iglesias de este mundo. Nadie puede afiliarse o unirse a la Iglesia de Dios. Es Dios quien lo introduce a uno en ella. Pero si usted tiene preguntas acerca de la comunión con otros cristianos, las doctrinas o las prácticas de la Iglesia, o bien cualquier pregunta acerca de la Iglesia, la
Biblia o la vida cristiana, bien puede escribirme. Ya no me es posible responderle personalmente como solía hacer (ojalá pudiera), pero Dios me ha dado muchos individuos llamados y escogidos para esta labor.

Evalúe cuidadosamente las VERDADES y los HECHOS revelados en la Santa Biblia. Luego tome su decisión y siga los pasos que Dios le indique.