¿Cómo vendrá la
PAZ MUNDIAL?

Este folleto no es para la venta.
Es publicado por la Iglesia de Dios
y distribuido gratuitamente como
un servicio educativo para el beneficio de

la humanidad.

Tomado de la edición de 1.978, 1.983

Herbert W. Armstrong
(1.892-1.986)

 

Viajo a muchas partes del mundo como embajador de la paz mundial (sin cartera política). Hablo con muchos jefes de gobierno sobre problemas universales y acerca de la paz mundial. Me entrevisto con reyes y presidentes, con altos funcionarios gubernamentales y con prominentes personajes en los campos de la ciencia, la educación, el comercio y la industria. No he sido llamado para tratar de establecer la paz en el mundo. Sólo sirvo como embajador o emisario de aquel que la establecerá en nuestra generación.


LA MAYORÍA de nuestros dirigentes son personas de gran talento. Sin embargo, son incapaces de abolir los males de la humanidad o de establecer la paz. ¿Por qué?
Muchos científicos y líderes dicen que la única esperanza de traer la paz a este planeta es mediante la formación de un supergobierno que tenga bajo su control la única fuerza militar del mundo. Pero al mismo tiempo reconocen la imposibilidad de alcanzar ese objetivo. Afirman que semejante poder en manos humanas nos esclavizaría a todos. ¿Cuál es la causa de esta situación?


Un pronóstico sorprendente

Aunque pocos se dan cuenta de ello hoy en día, un famoso personaje, hace siglos, hizo una declaración en la que pronosticó la solución a este problema. Se adelantó cientos de años a su época, y el mundo de su tiempo rechazó y suprimió su mensaje, el cual pronto quedó en el olvido.


Los dirigentes mundiales harían bien en escudriñar aquella predicción a la luz de las condiciones actuales del mundo.


He tenido el privilegio de anunciar a muchos de los "grandes" de este mundo la única esperanza de la humanidad. Esta ESPERANZA SEGURA se hará realidad en nuestro tiempo.


Pocos en verdad saben que Jesucristo no vino como un dirigente religioso en una cruzada para "salvar almas", sino como un difusor de noticias. Ningún personaje histórico ha sido más incomprendido y más falsamente representado que Él.


Jesús vino como portador de un MENSAJE que Dios Todopoderoso enviaba a la humanidad. Ese mensaje contenía GRANDES NOTICIAS: un anuncio sensacional y de importancia vital para el futuro. Pronosticaba el establecimiento de la paz mundial. Era la buena nueva para el futuro, proclamada como EL ANUNCIO POR ANTICIPADO DE LA PAZ QUE VENDRÁ EN NUESTRA ÉPOCA. ¡Ése fue el evangelio de Cristo! La palabra "evangelio" significa precisamente "buena nueva".


Pero, ¿cuál fue el contenido de ese mensaje suprimido por sus enemigos en el primer siglo de nuestra era? El único testimonio oficial que los conspiradores de aquella época no pudieron eliminar: la Santa Biblia, nos da la respuesta.


"Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios… Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del REINO DE DIOS, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio" (Marcos 1.1, 14-15). ¿Creer en qué evangelio? ¿En qué buena nueva? La buena nueva del REINO DE DIOS que se avecina.


¿Qué quiso decir Jesús al hablar del reino de Dios? ¿Cómo sabemos nosotros que su mensaje fue suprimido? Y si el evangelio verdadero y original de Cristo fue suprimido, ¿qué mensaje o mensajes fueron proclamados al mundo para remplazarlo?

 

El testimonio escrito

Afirmar que el verdadero evangelio proclamado por Cristo fue suprimido y que no fue anunciado más al mundo por espacio de casi 19 siglos a partir del año 70 D.C. constituye, en verdad, una declaración asombrosa y sorprendente.


El mismo testimonio escrito que los conspiradores no pudieron destruir lo confirma. La Iglesia de Dios fue fundada el día de Pentecostés del año 31 de nuestra era (Hechos 2). Aproximadamente 20 años más tarde el apóstol Pablo, bajo inspiración divina, escribió estas palabras a las iglesias de Galacia: "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo" (Gálatas 1.6-7). Los versículos siguientes contienen una maldición doble contra quienes predicaran cualquier otro evangelio.


También el apóstol Pablo escribió esto a los corintios: "Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús… u otro evangelio que el que habéis aceptado…" (2 Corintios 11.3-4).


Y más adelante dice: "Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia…" (versículos 13-15).


En su carta a los primeros cristianos de Roma dice: "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad" (Romanos 1.18). El mensaje que Dios envió por medio de Cristo fue detenido, suprimido.


Más aún: Jesucristo mismo hizo saber claramente que su evangelio, el del REINO DE DIOS, sería suprimido hasta nuestros tiempos.


Sus discípulos le habían preguntado cuál sería la señal por la cual ellos podrían identificar el final de la presente era, justo antes de su retorno a la Tierra. Al responderles, lo primero que hizo fue advertirles contra posibles engaños, pues muchos vendrían en su nombre alegando ser sus ministros y aun reconociendo que Él, Jesús, era el Cristo, y al mismo tiempo engañarían a la mayoría, Entonces les dijo: "Será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin" (Mateo 24.14).


¡Esta proclamación del evangelio del reino de Dios no podría ser la señal de que estamos viviendo en los tiempos del fin de esta era si dicho evangelio hubiera sido proclamado a lo largo de estos siglos!


Tal como Jesús dijo que sucedería, muchos han predicado acerca de su persona diciendo que Él es el Cristo. Predican sobre el mensajero, pero ¡suprimen su mensaje!
Estamos ahora en el tiempo del fin. Casi 19 siglos después de que el mensaje fue suprimido, ¡la Iglesia de Dios Universal lo está proclamando a nivel MUNDIAL!


Algunos han predicado un "evangelio de salvación" (en realidad una falsa salvación) y otros un "evangelio de gracia", haciendo de la gracia una licencia para cometer pecado. Y hay otros que han optado por un "evangelio social".


Mas Cristo trajo un mensaje de vital importancia de parte de su Padre: el del REINO DE DIOS. ¿A qué se refería Él al hablar del "reino de Dios"? ¿No es sorprendente que casi nadie lo sepa en el mundo actual?

 

Un mensaje de gobierno

Al parecer, pocos comprenden que el evangelio de Jesús fue un mensaje sobre GOBIERNO. No muchos se dan cuenta de que en la actualidad Dios no está tratando de salvar al mundo (espiritualmente). Casi nadie sabe que a Jesús le interesaba el tema del gobierno.


Jesús nació para ser rey. Notemos lo que está profetizado acerca de Él en el libro de Isaías: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el PRINCIPADO sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de SU IMPERIO y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre" (Isaías 9.6-7).


Veamos lo que le fue dicho a María: "…el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! …concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su REINO no tendrá fin" (Lucas 1.26-33).


Cuando llevaron a Jesús ante Pilato, éste le preguntó: "¿Luego, eres tú rey?" Jesús respondió: "Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo". Pero también dijo: "Mi reino no es de este mundo" (Juan 18.37, 36).


¿Por qué el mundo entero ha sido engañado? ¿Por qué ignora el PROPÓSITO por el cual la humanidad fue creada y puesta sobre la Tierra?


Una y otra vez preguntamos: ¿POR QUÉ estamos en esta Tierra? ¿Hacia DÓNDE nos dirigimos? ¿Cuál es el CAMINO que conduce a la PAZ, el bienestar, la felicidad y la abundancia? ¿POR QUÉ no hay paz en el mundo? ¿Por qué hay tanto mal en esta Tierra? ¿Por qué la CIENCIA no puede darnos las soluciones? Estas preguntas son las MÁS IMPORTANTES de la vida humana. ¿Por qué la gente no está interesada en saber las respuestas?


La religión que cuenta con el mayor número de adeptos en el mundo es el cristianismo. La gente SUPONE que la religión cristiana se basa en la BIBLIA y procede de ella.


Entonces, ¿POR QUÉ las diversas sectas y denominaciones del cristianismo tradicional no nos hablan del VERDADERO TEMA de la Biblia? ¿Por qué no conocen el AUTÉNTICO EVANGELIO que Jesús proclamó? ¡Su mensaje está claramente expuesto en las Sagradas Escrituras! ¡Ahí no está suprimido!


¡Ya es hora de que alguien alce la voz y DESPIERTE de su letargo a la humanidad indiferente!

 

¿Hay vida después de la muerte?

 

Algunas denominaciones fundamentalistas del cristianismo predican sobre la salvación espiritual, sobre la vida después de la muerte.


¿Existe vida después de la muerte? La verdad se encuentra en la Biblia en forma CLARA y SENCILLA.


El evangelio de Jesús fue el del reino de Dios. ¿Tiene ese mensaje algo que ver con la vida después de la muerte, es decir, con la salvación espiritual? ¡Por supuesto que sí! Sin embargo, ¡EL MUNDO ENTERO ESTÁ ENGAÑADO Y ADORMECIDO! El evangelio del reino de Dios comprende, básicamente, dos temas: gobierno y salvación espiritual (lo que algunos llaman "nacer de nuevo"). El presente folleto trata sobre el aspecto del gobierno. Si usted lo solicita, le enviaremos gratuitamente otro folleto que lleva como título ¿Qué significa "NACER DE NUEVO"?


¿Qué quiso decir entonces Jesús al referirse al REINO DE DIOS? La verdad no sólo es sorprendente, es desconcertante y asombrosa. Sin embargo, se trata de BUENAS NOTICIAS. ¡Son las noticias más gloriosas que pueda escuchar un ser humano!

 

El evangelio de Cristo

 

Jesús iba por todas partes predicando la buena nueva del REINO DE DIOS. Enseñaba en parábolas acerca de ese reino. Envió a 70 discípulos a que predicaran y les ordenó proclamar el REINO DE DIOS (Lucas 10.9). Envió a los apóstoles, sobre quienes fue fundada la Iglesia de Dios, a predicar solamente el REINO DE DIOS (Lucas 9.1-2).


¿No es sorprendente que el mundo haya perdido el conocimiento de lo que todo ello significa?


El apóstol Pablo predicó acerca del REINO DE DIOS (Hechos 19.8; 20.25; 28.23, 31).
¿Ha oído usted a los hombres hablar del reino de Dios más o menos en los siguientes términos: "Por medio de los cristianos trabajando en todas partes para producir la paz mundial, la tolerancia y el amor fraternal, el reino de Dios puede ser al fin establecido en los corazones de los hombres"?


Por el hecho de que el evangelio de Cristo fue rechazado hace más de 1.900 años, el mundo ha tenido que remplazarlo con algo. ¡Los hombres han tenido que acudir a una falsificación! Así, hemos oído hablar del reino de Dios vagamente y ha venido a ser un término trivial que designa algo así como un sentimiento en los corazones de los hombres. El concepto ha quedado reducido a una idea etérea e irreal. Otros han entendido equivocadamente que la Iglesia es el reino de Dios. También hay quienes lo confunden con un "milenio", y aun hubo quienes, en este mismo siglo, dijeron que el Imperio Británico era el reino de Dios. ¿Hasta qué extremo es el mundo capaz de ser engañado?

 

Daniel lo sabía

 

El profeta Daniel, quien vivió 600 años antes de Cristo, sabía que el reino de Dios era un reino real: un gobierno que regiría a seres humanos en la Tierra.


Él formaba parte de un grupo de cuatro jóvenes judíos de inteligencia y talento excepcionales quienes, durante el cautiverio de Judá, fueron designados para recibir entrenamiento especial en el palacio del rey Nabucodonosor y servir en el gobierno del Imperio Caldeo. Daniel era profeta y había recibido entendimiento de visiones y sueños (Daniel 1.17).


Nabucodonosor fue el primer monarca mundial. Había conquistado un vasto imperio que incluía a la nación de Judá. Una vez tuvo un sueño que le perturbó en gran manera. Inmediatamente exigió a sus magos, astrólogos y hechiceros que le dijeran no sólo lo que había soñado sino también el significado del sueño; pero éstos, desconcertados, no pudieron complacerle. Entonces Daniel fue traído ante la presencia del Rey.


Daniel no poseía habilidad o talento humano para interpretar sueños. Por el contrario, dijo: "Hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días" (Daniel 2.28).


El primer propósito divino fue revelarle a este poderoso monarca que hay un Dios en los cielos, el cual es REY SUPREMO sobre todas las naciones, gobiernos y reyes, ¡el Dios que GOBIERNA EL UNIVERSO! Nabucodonosor sólo conocía a las muchas deidades demoníacas paganas, pero nada sabía del Dios viviente y TODOPODEROSO. Al igual que la gente y los gobernantes de hoy, no sabía que Dios es el personaje vivo, REAL y activo que RIGE Y GOBIERNA literalmente el UNIVERSO ENTERO.


El propósito mismo del sueño fue revelar el gobierno divino, poner de manifiesto el hecho de que Dios efectivamente gobierna, es decir, la realidad del REINO DE DIOS, lo cual constituye el único y verdadero EVANGELIO DE JESUCRISTO. Ese sueño sirvió también para revelarnos a nosotros lo que ha de ocurrir "en los postreros días", y el testimonio de ello ha sido preservado en forma escrita para que HOY podamos conocerlo.


Ese testimonio se refiere a hechos que ocurrirán en los próximos años, ¡EN ESTA ÚLTIMA MITAD DEL SIGLO 20!

 

Un mensaje para nuestra época

 

No se trata de escritos obsoletos y aburridos dirigidos a un pueblo que vivió hace 2.500 años. ¡Son noticias de TREMENDO SIGNIFICADO y PALPITANTE ACTUALIDAD para NUESTROS DIAS! Son noticias anticipadas de lo que va a suceder, y son para nosotros AHORA. Es el anuncio del acontecimiento más colosal de la historia, el cual ocurrirá con absoluta certeza en la presente generación, ¡dentro de muy pocos años!


¡Éste es el VERDADERO EVANGELIO! ¡El mismo que Cristo predicó! Es un mensaje dirigido a usted y a mí hoy. ¡Y es importantísimo que lo COMPRENDAMOS!


Tomemos la Biblia y leamos los versículos 28-35 del segundo capítulo del libro de Daniel. En ese sueño el rey Nabucodonosor había visto una gigantesca estatua, mayor que cualquier otra imagen o estatua construida por el hombre. Era tan majestuosa que resultaba sobrecogedora, aun en sueños. La cabeza de la imagen era de oro fino, su pecho y sus brazos de plata, el abdomen y los muslos de bronce, sus piernas de hierro y sus pies de una mezcla de hierro y barro.


El factor tiempo intervino en el sueño. Nabucodonosor había estado contemplando la estatua hasta que una PIEDRA sobrenatural cayó de los cielos y desmenuzó los pies de la enorme imagen. Entonces toda la estatua fue pulverizada; luego sopló el viento y no le dejó rastro alguno. Pero la PIEDRA que hirió a la imagen se expandió milagrosamente y fue hecha un gran MONTE que llenó toda la Tierra.


¿Qué significaba aquel sueño? ¿Tenía acaso significado alguno? Sí lo tenía, porque este sueño de Nabucodonosor fue obra de Dios. A diferencia de los sueños comunes y corrientes, éste fue causado para transmitirle al Rey el mensaje de la soberanía de Dios y, siendo parte de la Palabra escrita de Dios, es también para nosotros hoy, ¡a fin de que entendamos aspectos importantes del VERDADERO EVANGELIO!


Daniel dijo: "Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey" (Daniel 2.36).


Ésta, por consiguiente, es la interpretación divina, no la de Herbert W. Armstrong. Ningún hombre debe jamás interpretar las Sagradas Escrituras. La Biblia nos da LA PROPIA INTERPRETACIÓN DE DIOS. Hela aquí: "Tú, oh rey, eres rey de reyes [Nabucodonosor fue el primer soberano de un imperio mundial]; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad" (versículo 37). Dios se estaba revelando a este dictador mundial humano para hacerle saber que Él era el MAYOR de los reyes y el gobernante de todo.


Al igual que este rey caldeo, hoy la gente no piensa que Dios es un REY, un ser supremo que de hecho RIGE como un jefe de GOBIERNO. El DIOS Eterno quiso revelarse a sí mismo a Nabucodonosor por medio de Daniel, y a nosotros por medio de la Biblia, como un DIOS TODOPODEROSO y SOBERANO que GOBIERNA y a quien hay que obedecer.


Daniel continuó: "Tú eres aquella cabeza de oro. Y después de ti se levantará otro REINO inferior al tuyo; y luego un tercer REINO de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra" (versículos 38-39).

 

¿Qué es un reino?

 

Recordemos que estamos hablando de REINOS. Daniel estaba refiriéndose a reinos que dominarían sobre los pueblos de la Tierra. ¡Se trataba de GOBIERNOS! Este pasaje no se refiere a sentimientos vagos o etéreos "en el corazón de los hombres". Tampoco habla de iglesias. Está hablando, en sentido literal, no figurado, de la clase de GOBIERNOS que realmente tienen DOMINIO Y AUTORIDAD sobre las naciones formadas por SERES HUMANOS aquí en la Tierra. Sus palabras son muy específicas. No hay posibilidad aquí de darle otra interpretación a la palabra reino.


El texto no se puede interpretar de otra manera. Es Dios quien nos ha dado su propia interpretación mediante el profeta Daniel. La colosal estatua metálica simboliza GOBIERNOS nacionales e internacionales, verdaderos REINOS en el sentido literal de la palabra.


Esta imagen era símbolo de una sucesión de gobiernos que regirían al mundo. Primero estaba la cabeza de oro, la cual representaba a Nabucodonosor, cabeza del Imperio Caldeo. Después de él vendría un segundo REINO o imperio; luego un tercero, el cual DOMINARÍA "sobre toda la tierra". ¡Se trataba de un imperio mundial!


Continuando en el versículo 40 vemos que las piernas de hierro representaban un cuarto imperio mundial destinado a ser fuerte, como es fuerte el hierro, militarmente más fuerte que sus predecesores. La plata es menos valiosa que el oro, el bronce menos que la plata, el hierro menos que el bronce. Es decir, en el proceso de la sucesión, a pesar de que cada nuevo metal era más fuerte y más duro que los anteriores, esta profecía predijo una decadencia moral y espiritual. Las dos piernas simbolizaban la división que habría de existir en el cuarto imperio.


Después del Imperio Caldeo siguió el Imperio Persa, aun mayor que el Caldeo. Después vino el Imperio Greco-Macedonio. Y por último surgió el Imperio Romano, el cual se dividió en dos, con capitales en Roma y Constantinopla.


Ahora llegamos al versículo 44. Tomemos la Biblia y leámoslo nosotros mismos. Aquí, en un lenguaje perfectamente CLARO, está la explicación divina de lo que es el reino de Dios:


"Y en los días de estos reyes…" Esta es una referencia a los 10 dedos de los pies, hechos en parte de hierro y en parte de frágil arcilla, y junto con las profecías de Daniel 7 y Apocalipsis 13 y 17 se refiere a los ESTADOS UNIDOS DE EUROPA, ¡una confederación que, con base en el Mercado Común Europeo, está surgiendo actualmente, ante nuestros propios ojos! En Apocalipsis 17.12 se señala con toda claridad que habrá una unión de 10 reyes o reinos. Dicha unión será una restauración de lo que fue el "Sacro" Imperio Romano de la Edad Media (Apocalipsis 17.8).


Tomemos nota del elemento tiempo: "En los días de estos reyes…", dice el profeta Daniel. Es decir, en los días de estas 10 naciones o grupos de naciones, EN NUESTRO TIEMPO, veremos una breve resurrección del Imperio Romano. Veamos, pues, lo que va a ocurrir: "…el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido… desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre".

 

Sí, en nuestro tiempo

 

Hemos nombrado cuatro imperios, los únicos cuatro imperios mundiales que han existido. Los capítulos 13 y 17 del Apocalipsis nos muestran que después de la primera caída del Imperio Romano habría 10 restauraciones, de las cuales siete serían dominadas por una iglesia gentil: la "hija" de la antigua Babilonia, una iglesia que afirma ser cristiana, pero a la cual Dios llama "BABILONIA LA GRANDE, o sea la religión de los misterios babilónicos.


Seis de estas restauraciones han surgido y han caído. La séptima se está formando ahora. Será breve, pero será la última restauración del Imperio Romano. Estará formada por 10 naciones o grupos europeos. Estos son los 10 dedos compuestos de hierro y barro mezclados.


En los días de estos reyes, los cuales serán breves, EL DIOS DEL CIELO LEVANTARÁ UN REINO. ¡Será el REINO DE DIOS!


Compárese con el capítulo 17 de Apocalipsis. Aquí se describe una iglesia, no una iglesia pequeña sino GRANDE, con dominio sobre "muchas aguas" (versículo 1), o sea sobre muchos pueblos y naciones con diferentes idiomas, según lo explica el versículo 15. Ella se hace pasar por la Iglesia de Dios, de la que las Escrituras dicen que es la "esposa", o mejor dicho, la prometida de Cristo, quien ha de CASARSE espiritualmente con Él a su segunda venida (Efesios 5.23; Apocalipsis 19.7; Mateo 25.1-10, etc.).


Pero esta iglesia falsa ha fornicado. ¿Cómo? Uniéndose políticamente con GOBIERNOS HUMANOS de este mundo. Se "sentó" sobre las siete restauraciones del Imperio Romano, conocido como el "Sacro Imperio Romano" (Apocalipsis 17.3). Gobernó sobre los reinos humanos como una "esposa" ilícita, sin contraer matrimonio, dominando a su amante en una relación anormal y profana.


Por lo tanto, esta iglesia ha de "sentarse" sobre la última "cabeza de la bestia", que es la última restauración del Sacro Imperio Romano. Será una unión de Iglesia y Estado y ha de durar muy poco tiempo. COMBATIRÁ contra Cristo a su segunda venida, y ese será su FIN. Ahora está en proceso de surgir. Por consiguiente, ya se aproxima la segunda venida de Cristo. ¡Estamos muy cerca del FIN de este mundo!


Cuando Cristo regrese vendrá como Rey de reyes para gobernar al mundo entero (Apocalipsis 19.11-16). Y su reino, EL REINO DE DIOS, como dice Daniel, consumirá a todos los reinos o gobiernos de la Tierra.


Apocalipsis 11.15 lo expresa de este modo: "Los reinos de este mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos".


Ese será el REINO DE DIOS. Pondrá fin a nuestros gobiernos actuales, sí, ¡a todos y cada uno de los gobiernos nacionales! Éstos se convertirán en los reinos, es decir, los GOBIERNOS, del Señor Jesucristo, quien entonces será Rey de reyes sobre el mundo entero.


Esto pone totalmente en claro el hecho de que el reino de Dios es un GOBIERNO en el sentido literal de la palabra. Así como el Imperio Caldeo fue un reino y el Imperio Romano también lo fue, el reino de Dios será un gobierno que tomará las riendas de los gobiernos de las naciones de este mundo.


¡Jesucristo nació para ser REY, es decir, un GOBERNANTE!


Estas escrituras revelan claramente que Dios es el GOBERNANTE supremo. Dicen en lenguaje muy claro que Jesús nació para ser REY, que va a GOBERNAR A TODAS LAS NACIONES DE LA TIERRA, que su gobierno subsistirá eternamente.


Sin embargo, todo esto es solamente parte de la fantástica, sorprendente y asombrosa verdad de lo que es el reino de Dios.


El reino de Dios gobernará sobre todos los seres humanos y las naciones de la Tierra. Sin embargo, estos seres mortales y las naciones no serán el reino, ni siquiera estarán en él. ¡Ellos serán gobernados por este reino divino!


Aún tenemos que aprender de QUÉ o de QUIÉNES se compone. ¿Puede USTED, como individuo, llegar a formar parte de ese reino?

 

Se puede entrar

 

En los días de Jesús los líderes religiosos sabían que Él era un maestro que había venido de Dios trayendo la VERDAD. Lo tildaron de falso profeta, hereje y sedicioso. Sin embargo, sabían que su voz era la voz de Dios.


Uno de éstos, un fariseo llamado Nicodemo, quien ocupaba una posición importante entre los judíos, vino a Jesús secretamente de noche.


"Rabí, sabemos que has venido de Dios…", dijo este fariseo (Juan 3.2). Sí, los fariseos lo sabían. No dijo: "Yo lo sé". Aseveró que "[nosotros los fariseos] sabemos". Sabían que Él hablaba la VERDAD; sin embargo, no sólo la rechazaron sino que lo crucificaron a Él.


Jesús fue directamente al meollo del asunto. Le habló a Nicodemo acerca del REINO DE DIOS y le dijo algunas cosas que cada uno de nosotros necesita comprender: "Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3.3). ¡Notémoslo! El reino de Dios es algo que puede ser visto, aunque sólo por aquellos que nazcan de nuevo. Es algo que otros no pueden ver. (Para una explicación más detallada sobre este asunto, no deje de solicitar nuestro folleto gratuito titulado ¿Qué significa "NACER DE NUEVO"?)


Pero, ¿se aplica lo anterior a la Iglesia? ¿Pueden los hombres carnales, quienes no afirman haber "nacido de nuevo", ver una iglesia? ¡Por supuesto! No obstante, la Biblia dice que no pueden ver el reino de Dios. ¡Así lo afirmó Jesucristo! Entonces, si creemos las palabras de Jesús tenemos que llegar a la conclusión de que la Iglesia no es el reino de Dios.


Más adelante leemos: "Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" (versículo 5). El reino de Dios, por tanto, es algo en lo que se puede entrar, aunque sólo tendrán acceso al mismo los que hayan nacido de agua y del Espíritu.


Continuemos. En el capítulo que trata de la resurrección (1 Corintios 15) leemos estas palabras: "Pero esto digo, hermanos: que la sangre y la carne no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción" (versículo 50). ¡Ningún ser humano de carne y sangre puede heredar ni entrar en el reino de Dios!


¿Puede la gente de carne y hueso entrar en la Iglesia? Si es así, entonces el reino de Dios no puede ser la Iglesia, ya que ese reino es algo donde los hombres de carne y sangre no pueden entrar.


¿Qué cree usted que es la "Iglesia"? ¿Es un edificio? La gente de carne y hueso puede entrar en los edificios y catedrales llamados iglesias. ¿Es la Iglesia la asamblea de los conversos? La gente de carne y hueso también puede ingresar en esa asamblea. Sin embargo, no puede entrar en el reino de Dios. Por consiguiente, el reino de Dios no es la Iglesia.

 

¿En el corazón de los hombres?

 

Hay quienes creen que el reino de Dios es una especie de sentimiento etéreo, algo que se establece en el corazón de los hombres. Si es así, entonces el reino de Dios entra en personas mortales. Mas las escrituras que hemos analizado dicen sencilla y claramente que son los hombres (y las mujeres, naturalmente), cuando ya no son de carne y sangre sino seres resucitados compuestos de espíritu, quienes pueden entrar en el reino de Dios. El reino no entra en los seres humanos sino que ellos entrarán en ese reino después de que sean resucitados en gloria, cuando ya no sean "carne y sangre".


¿Es el reino "el dios en usted"? De ninguna manera. No es algo que nace dentro del hombre ni que ha entrado en él. Se trata de algo donde el hombre podrá entrar cuando "nazca de nuevo".


¿Es acaso el Imperio Británico? He tenido la oportunidad de visitar las islas Británicas, Canadá y Australia. Todos sus habitantes son seres humanos de carne y hueso. Ellos entraron en el Imperio Británico (en realidad ya no es imperio), pero no pueden entrar en el reino de Dios. El Imperio Británico, pues, no puede ser el reino de Dios.

 

¿En el corazón de los fariseos?

 

Alguien preguntará: "¿No dijo Jesús en Lucas 17.21 que el reino de Dios está entre, o sea dentro, de vosotros?" Sin embargo, las otras escrituras que hemos citado no admiten tal interpretación a estas palabras de Jesús. Examinemos a fondo este versículo. Tengamos en cuenta que si en realidad dice eso, entonces contradice las otras escrituras que hemos citado. Y si la Biblia se contradice, no podemos creer lo que enseña y tampoco sirve para probar nada.


Primero, ¿a quién se estaba dirigiendo Jesús? Leámoslo: "Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros" (Lucas 17.20-21).


Jesús estaba hablando con fariseos inconversos, carnales, hipócritas y mentirosos. El texto dice que Él "les respondió y dijo…" Fueron los fariseos quienes le hicieron la pregunta. ¿Eran ellos miembros de la Iglesia? No. Si alguien cree que el reino es la Iglesia y que el reino estaba "dentro" de los fariseos, ¿estaba entonces la Iglesia dentro de los fariseos? ¿No es ridícula semejante suposición?


Fijémonos una vez más en lo que Jesús dijo exactamente. Recordemos que la Iglesia aún no había sido fundada. Jesús no dijo: "El reino de Dios será establecido en vuestros corazones". No dio ninguna de las interpretaciones que algunas personas suelen dar a este versículo. Él dijo a los fariseos: "El reino de Dios está…" (tiempo presente, o sea en ese momento). Lo que dijo sobre el reino de Dios lo dijo en tiempo presente, no futuro.


Lucas escribió estas palabras en idioma griego. Las palabras griegas fueron traducidas al español en algunas versiones como "dentro de vosotros está". Pero la versión de Reina-Valera, revisión de 1.960, las traduce: "El reino de Dios está entre vosotros". La revisión de 1.977 las traduce: "El reino de Dios está en medio de vosotros". El contexto indica que las últimas dos son traducciones acertadas del texto griego.


Jesús no se estaba refiriendo a una iglesia que pronto iba a ser establecida. No estaba hablando de sentimientos en la mente o en el corazón. Estaba hablando de su REINADO como Mesías. Los fariseos no le preguntaron acerca de una iglesia. Ellos nada sabían sobre el futuro establecimiento de la Iglesia del Nuevo Testamento. No preguntaron nada acerca de algún sentimiento.

Ellos sabían por las profecías de Daniel, Isaías, Jeremías y otros que el Mesías pronto habría de venir. Sin embargo, pasaron por alto las profecías de su primera venida como el "Cordero de Dios", quien habría de ser sacrificado por los pecados de la humanidad después de nacer, crecer y ser rechazado y despreciado por ellos, tal como fue profetizado en el capítulo 53 de Isaías. Tuvieron en cuenta únicamente las profecías de su segunda venida como REY conquistador y gobernante. Esto era lo que los fariseos concebían como el reino de Dios.

 

Gobierno mundial

 

Jesús puso las cosas en claro. Les dijo que no se trataba de un reino local o limitado sólo a los judíos. No se trataría de un reino más entre los muchos reinos humanos que podría ser visto y señalado: "Helo aquí… helo allí". Pero Él, el Cristo mismo, había nacido para ser el Rey de ese reino; así se lo dijo a Pilato (Juan 18.36-37). La Biblia emplea indistintamente los términos "rey" y "reino" (Daniel 7.17-18, 28). El rey del futuro reino efectivamente estaba entre los fariseos, en medio de ellos, cuando les explicaba estas cosas. Y en el lenguaje en el cual les habló, eso fue precisamente lo que les dijo.


Jesús entonces, en los siguientes versículos, procedió a describir su segunda venida, cuando el reino de Dios abarcaría AL MUNDO ENTERO. En Lucas 17.24 hace referencia al relámpago que fulgura y resplandece, como también lo hace en Mateo 24.27 donde describe su segunda venida para gobernar a todas las naciones. El versículo 26 dice que, como sucedió en los días de Noé, así ocurrirá cuando Cristo venga en gloria y majestad para ser soberano mundial. El versículo 30 se refiere al día en que Él será revelado.


Es evidente que Jesús no dijo que el reino de Dios estaba dentro de aquellos fariseos hipócritas que le odiaban. Tampoco dijo que la Iglesia sería el reino de Dios.


Ahora continuemos con otros textos bíblicos y el significado del reino de Dios se hará más obvio aún.


Jesús dijo explícitamente que esos fariseos no estarían en el reino de Dios. Dirigiéndose a ellos les habló así: "Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis [los fariseos] a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios" (Lucas 13.28-29).


El reino de Dios es algo donde los hombres entrarán cuando tenga lugar la resurrección de los justos. Abraham todavía no se encuentra allí (ver Hebreos 11.13, 39-40).

 

Todavía no ha llegado

 

Alguien pudiera preguntarse: "¿No dijo Jesús que el reino de Dios estaba ya cercano?" (Marcos 1.15). Ya hemos citado dicho pasaje. Esto, naturalmente, ha hecho que algunos interpreten de una manera equivocada lo que dijo y lo que quiso decir con esas palabras. Algunos han dado por sentado que el reino de Dios quedó establecido desde el ministerio de Jesús. Debido a esto suponen que ese reino es la Iglesia.


Sin embargo, Jesús no dijo que el reino de Dios había sido establecido. Dijo que estaba siendo anunciado (Lucas 16.16), no que ese reino estuviera ya en la Tierra. Más aún: Él mismo se encargó de corregir este concepto erróneo: "…prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto… ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente" (Lucas 19.11). ¿Por qué usó esta parábola? Porque algunos, ya en aquella época, pensaban equivocadamente que el reino de Dios habría de aparecer de inmediato o que iba a ser la Iglesia.


Continuemos: "Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver" (versículo 12). Cristo es ese "hombre noble". Se refiere a su ascención al trono de Dios, su Padre, en los cielos. Observemos que Él iría allí para recibir un reino. Notemos también que habría de volver después de haberlo recibido. ¡Pero Cristo aún no ha vuelto! Otras secciones de las Escrituras explican esto; más adelante nos referiremos a ellas.


Continuemos con la parábola, la cual Cristo les relató porque algunos creían que el reino de Dios habría de manifestarse de inmediato, es decir, en el primer siglo de nuestra era: "Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno" (versículo 15). ¡Cuando Cristo retorne todos seremos llamados ante su tribunal de juicio para rendir cuentas!


Pasemos ahora al versículo 17, donde se nos dice que aquel que había ganado 10 minas recibió autoridad para REGIR CIUDADES: "…tendrás autoridad sobre diez ciudades". Y al que ganó cinco minas le dijo: "Tú también sé sobre cinco ciudades".


Esta parábola se refiere al tiempo de la segunda venida de Cristo y a cómo Él delegará autoridad gubernamental a los santos que se hayan convertido durante esta era cristiana, es decir, entre la primera y la segunda venida de Cristo.


Por consiguiente, esta parábola fue narrada para hacernos ver con toda claridad que el reino de Dios es un gobierno en el sentido literal de la palabra, y que será establecido A LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO… ¡no antes! La Iglesia, por tanto, no puede ser el reino de Dios. No obstante, la verdadera Iglesia de Dios va a ser transformada por medio de una resurrección y un cambio instantáneo de mortal a inmortal. Vendrá a ser el reino de Dios. Cuando todos sus miembros hayan sido transformados en seres inmortales, la Iglesia se convertirá en el reino de Dios. Mas todavía no es ese reino.

 

Los santos gobernarán

 

Leamos ahora la descripción de cómo Cristo recibirá autoridad para dirigir el reino. Él es el hombre noble que fue al cielo para recibir su reino y luego regresar.


Ya hemos visto cómo el profeta Daniel habla del establecimiento del reino de Dios, a la segunda venida de Cristo, el cual consumirá a todos los gobiernos nacionales y regirá sobre todos los pueblos. Esto se encuentra en el segundo capítulo del libro de Daniel. Leamos ahora el capítulo 7:


"Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre [Cristo], que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él" (versículo 13). A lo largo de los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, Jesús continuamente se refirió a sí mismo como el "Hijo del Hombre". Cristo subió al cielo entre nubes (Hechos 1.9) y ascendió hasta el mismo trono de Dios (Marcos 16.19).


Prosigamos: "Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido" (Daniel 7.14).

Toda esta narración es bien clara. Cristo ascendió hasta el trono de Dios en el cielo. Dios es el soberano de todo el universo. Esta visión nos muestra a Dios Todopoderoso, Padre del Cristo resucitado, en el momento de conferir dominio a su Hijo. Dominio significa autoridad soberana o suprema. Y a ese Hijo también le fue dado un reino. ¿Dónde ha de establecerse ese reino? La Biblia dice: "Para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran". Los pueblos y las naciones que hablan diferentes lenguas están aquí en la Tierra. Cristo, pues, recibió el dominio sobre TODAS LAS NACIONES, ¡sobre el mundo entero!

 

La importancia de la palabra "hasta"

 

Ahora pasemos a Hechos 3.21 donde se nos relata que los cielos recibieron a Cristo "HASTA", es decir, no permanentemente sino "hasta los tiempos de la RESTAURACIÓN de todas las cosas". Restaurar significa volver a poner una cosa en el estado o condición que tenía antes. Aquí se refiere a la restauración de las leyes y el gobierno de Dios, la restauración de la felicidad y la paz universales.


En el capítulo 7 del libro de Daniel el profeta había tenido un sueño y visiones. Había visto cuatro bestias salvajes. La interpretación comienza en el versículo 17 (ver también el versículo 16). Esta es la interpretación inspirada por Dios, no la nuestra: "Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el REINO hasta el siglo, eternamente y para siempre" (versículos 17-18).


Observemos que se afirma que no sólo Cristo va a reinar sino también sus santos, es decir, los cristianos verdaderamente convertidos, quienes hayan sido engendrados como hijos de Dios. ¡Ellos tomarán posesión del reino de Dios y gobernarán con Cristo y bajo su autoridad! El Nuevo Testamento afirma claramente que los santos convertidos son coherederos con Jesucristo (Romanos 8.17).


En ese mismo capítulo 7 el profeta Daniel hace referencia a otra potencia. La cuarta bestia que apareció en su sueño, el cuarto imperio (el Imperio Romano), es descrita como un animal con 10 cuernos. Este texto explica (y también Apocalipsis 13 y 17) que estos 10 cuernos representan 10 "restauraciones" del Imperio Romano, después de la caída del mismo en el año 476 D.C. Pero en el curso de estas restauraciones, ocurridas después del año 476, surgió otro "cuerno" pequeño: un reino religioso que habría de dominar sobre los últimos siete de los cuernos, que son las últimas siete restauraciones del Imperio Romano (ver los versículos 8 y 20).


Leamos ahora acerca de este "cuerno pequeño", el reino religioso, en el versículo 21: "Y veía yo que este cuerno hacia guerra contra los santos, y los vencía, HASTA [otro "HASTA"] que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino",
Los santos, para entonces ya no seres de carne y hueso sino seres inmortales, ¡poseerán el reino a la segunda venida de Cristo! El mismo Jesús lo confirmó y lo puso en claro, pues Él es quien habla en Apocalipsis 3.21: "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono". El trono del Padre está en los cielos, donde Jesucristo se encuentra ahora; pero el trono de Cristo, en el cual los santos se sentarán con Él, es el trono de David, en Jerusalén (Lucas 1.32).


Más aún: "Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro…" (Apocalipsis 2.26-27).

 

No podemos saber la hora

Después de su resurrección y momentos antes de ascender al cielo, estando en el monte de los Olivos, Jesús explicó a sus discípulos cómo recibirían el PODER inspirador y engendrador del Espíritu Santo de Dios en el día de Pentecostés que se aproximaba.
Los discípulos querían saber si el reino de Dios iba a ser establecido en aquel entonces. La IGLESIA sí fue fundada en ese día de Pentecostés. Pero, ¿era aquello el establecimiento del reino de Dios?


Los discípulos le preguntaron: "Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?"
Una vez más Jesús aclaró que la Iglesia no era el reino de Dios: "Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos" (Hechos 1.7-9).


La misión que Dios le dio a la Iglesia fue la de predicar su evangelio en todo el mundo. Los apóstoles habrían de recibir el Espíritu Santo, el cual los engendraría como santos, como cristianos, colocándolos dentro de la Iglesia de Dios. Esto les infundiría el poder necesario para llevar a cabo la misión de la Iglesia. Mas ello no era el establecimiento del reino de Dios. Cristo les dijo que ellos no iban a saber en qué momento el reino iba a ser establecido.


¿Qué quiso decir Él cuando les dijo: "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones"? Ya Jesús había explicado esto en otra oportunidad. Se halla en Mateo 24.36 donde el tema es el fin de este mundo y su segunda venida:


"Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre". Jesús se refería a su segunda venida y al establecimiento del reino de Dios. Nadie, excepto Dios el Padre, sabe cuándo esto habrá de acontecer.


Sin embargo, aunque no sabemos, aun en la actualidad, el día ni la hora de la segunda venida de Jesucristo, sí sabemos, por las profecías de la Palabra de Dios, que el tiempo está muy cercano. En Lucas 21.25-32 Jesús predijo los acontecimientos mundiales que en el presente están empezando a producir la "angustia de las gentes", debida a problemas y guerras en todo el mundo: "desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán…" Se aproximan problemas mundiales como nunca antes se habían visto. "Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca" (versículos 31-32).


Por consiguiente, los acontecimientos y las condiciones mundiales indican que estamos en la última generación de este presente mundo malo y perverso.

 

El dilema fatal

 

Los problemas de alcance internacional comenzaron en 1.914 con la primera guerra mundial. Hubo un receso o tregua desde 1.918 hasta 1.939. Ahora nos encontramos en el segundo receso, pero en la actualidad contamos con energía nuclear. Tenemos almacenadas bombas de hidrógeno con una potencia y un volumen capaces de destruir varias veces a toda la humanidad. Hay también otras armas destructivas con la capacidad de borrar toda la vida humana de nuestro planeta.


Muchos científicos de renombre dicen que solamente un supergobierno mundial podrá evitar el cosmicidio del género humano. No obstante, LOS SERES HUMANOS no pueden y no están dispuestos a unirse para formar semejante gobierno.


Ya es hora de que afrontemos fríamente los HECHOS. La humanidad se halla ante una disyuntiva: o existe un Dios omnipotente y todopoderoso que está a punto de intervenir y establecer su REINO para gobernar a todas las naciones con PODER sobrenatural y supranacional para traernos PAZ… o toda la humanidad será destruida (Mateo 24.22).


La actual "tregua" pronto terminará y estallará una guerra nuclear: la tercera guerra mundial. Este holocausto es denominado en la Biblia la "gran tribulación" (Mateo 24.21-22). Sin embargo, Dios acortará esa espantosa tribulación mundial y enviará a Jesucristo nuevamente a la Tierra como Rey de reyes y Señor de señores. Él restaurará el gobierno divino mediante el REINADO UNIVERSAL DE DIOS y ¡traerá por fin LA PAZ MUNDIAL!