¿Cuál es el DÍA de
REPOSO CRISTIANO?

Capítulo Quinto

¿Qué día para los Cristianos Gentiles?

Más aún se podría argüir: "¿No fue el pacto del día sábado únicamente para Israel? ¿No están excluidos los gentiles? ¿No era su propósito el de identificar a los israelitas como separados y distintos de los gentiles?" La respuesta es ¡no! ¡Entendámoslo! ¡Pongámoslo muy en claro! ¿Excluidos los gentiles?

Dios hizo la alianza del día sábado en primer lugar para identificar al Dios verdadero como diferente y totalmente apartado de los dioses falsos, y en segundo lugar, para identificar a quienes constituyen su pueblo, también diferentes y apartados de aquellos que no lo son.
No lo hizo para distinguir entre dos clases de pueblos de Dios, es decir, por ejemplo, entre dos clases de cristianos, los nacidos judíos y los nacidos gentiles. Dios no tiene dos clases de cristianos - judío y gentil, varón y mujer. Los cristianos somos todos uno en Cristo Jesús (Gálatas 3.28).
¡Comprendámoslo!
En los días del Antiguo Testamento, ¡los israelitas eran el único pueblo de Dios sobre la Tierra! Y el sábado era la señal que los identificaba como el pueblo de Dios.
¿Ha leído usted, en Oseas, que Dios representó a la casa de Israel (el reino de las diez tribus) como "Lo-ammi", que significa "No sois mi pueblo"? (Oseas 1.9). El motivo fue que habían rechazado el sábado de Dios, siguiendo la costumbre del rey Jeroboam de guardar el primer día de la semana (que hoy se llama domingo) como su "sábado" o "día de reposo".
"Por tanto", dijo Dios a esta nación idólatra que rechazó el sábado, "he aquí yo rodearé de espinos su camino, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos" (Oseas 2.6). Es decir, la casa de Israel se extraviaría en su migración desde el cautiverio en Asiria, rumbo al noroccidente hacia Europa y hasta las costas del Atlántico, Escandinavia y la Gran Bretaña; perdería su identidad; se perdería, - ¡las diez tribus perdidas!
Léanse los dos primeros capítulos de Oseas, pues constituyen una profecía para la casa de Israel, la de las diez tribus, ¡Donde se muestra cómo ha perdido toda noción de quién es su verdadero Dios!

Una profecía para hoy

¡Nótese! "Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal" (Oseas 2.8).
¡Esto representa a los Estados Unidos y la Gran Bretaña de hoy! Dios les ha concedido a estas naciones la riqueza nacional sin precedentes que prometió a Abraham incondicionalmente, no por los pecados de dichas naciones, sino por la obediencia de Abraham. Mas, ¿cómo han utilizado ellos esta riqueza? En el culto a Baal, en el día de Baal, dios del Sol, llamado ahora domingo, en inglés Sunday (día del Sol).
Veamos, pues, en el versículo 9, lo que hará Dios:
"Por tanto, yo volveré y tomaré mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón...", es decir, ¡el hambre que ya se vislumbra en sus primeros años, la cual fue profetizada por Joel y Ezequiel, por Cristo y en el Apocalipsis! Sí, ¡es una profecía para nuestros tiempos! Está comenzando ya, mientras usted lee esto.
¡Continuemos! Nótese que más hará Dios: "Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus días de reposo..." - no los sábados de Dios sino los de Baal, los que ellos llaman sus días de reposo: ¡el domingo! (Versículo 11).
Luego dice Dios: "Y la castigaré por los días en que incensaba a los baales... y se olvidaba de mí, dice el Eterno" (versículo 13).
Durante mas de 38 años, en el programa El Mundo de Mañana y en la revista La Pura Verdad, he advertido al pueblo de los Estados Unidos sobre las profecías de Dios... avisándole que tendrán sequías y epidemias de tales proporciones ¡que harán sucumbir a la tercera parte de sus habitantes! Y si como nación no despiertan pronto y se arrepienten de estos pecados, serán invadidos y tomados en cautiverio, como esclavos. El rector podrá burlarse. Podrá restarle importancia. ¡Mas no por mucho tiempo! En un futuro próximo esto se cumplirá... ¡y cesarán las burlas!
¿Cómo finaliza esta profecía de Oseas?
¡Leámoslo!
"Pero he aquí que yo la atraeré [a Israel] y la llevaré al desierto [a la esclavitud y el cautiverio], y hablaré a su corazón... En aquel tiempo [a la segunda venida de Cristo], dice el Eterno, me llamarás Ishi [mi marido, en hebreo], y nunca más me llamarás Baali. [Mi Señor]. Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres. En aquel tiempo haré para ti pacto [el nuevo pacto]... y diré a Lo-ammi [es decir, a los que no son mi pueblo: las diez tribus "perdidas"]: Tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío" (Oseas 2.14-23).
El lector probablemente nunca antes comprendió la profecía de Oseas. Es imposible comprenderla realmente sin antes conocer el pacto del día sábado, de Éxodo 31.12-17.
Ahora, volvamos a la pregunta inicial de este capítulo.
Este pacto especial del día de reposo, ¿acaso no excluye a los gentiles? ¿Fue su objeto identificar a Israel como algo distinto y separado de los gentiles?
Cuando Israel rechazó esta señal de identificación, ella ciertamente no continuó identificándolos. No los distinguió de los gentiles; Israel llegó a creerse también gentil. Los pueblos gentiles del mundo los llamaron gentiles. ¡El pueblo judío los llamó gentiles!
Los judíos continuaron reconociendo el sábado... ¡y el mundo entero los llamó "el pueblo escogido"!

¡Una luz para los gentiles!

Entonces, ¿por qué celebró Dios este pacto especial y perpetuo del sábado con Israel y no con las naciones gentiles?
Sencillamente porque todas las naciones gentiles se habían desvinculado totalmente de Dios. Todas se habían entregado a la idolatría. Ninguna conocía al Dios verdadero.
Sencillamente, porque Dios había tomado un pueblo esclavizado y oprimido, mas un pueblo de buen linaje (descendiente de Abraham) y lo convirtió en nación suya.
Sencillamente porque Dios concedió sus caminos rectos a este pueblo escogido que constituyó su nación. ¿Por qué lo hizo?
¡Para que fuese una luz para los gentiles!
¡Dios lo hizo para demostrar a todos los pueblos del mundo las bendiciones que acarrearía el acatamiento a sus leyes! ¡Para dar ejemplo a las demás naciones!
Dios concedió sus caminos rectos, y todas sus promesas, incluyendo la salvación a través de Cristo, con el fin de que dichos caminos y dichas bendiciones fuesen conocidas y accesibles para los gentiles.
Todas las demás naciones habían perdido el conocimiento de Dios; habían perdido la noción de su identidad. Sus antecesores supieron alguna vez quién era Dios, pero se habían creado en sus mentes tantos dioses y semidioses ficticios e imaginarios (como intermediarios entre el hombre y el único Dios supremo), que toda noción del Dios único se había borrado.
Y lo cierto es que Dios siempre ha puesto su verdad a la disposición del hombre, ¡y ha decretado que el hombre, quien está dotado de libre albedrío, debe escoger! Él no permite que el hombre decida qué es pecado. Mas obliga a cada uno a decidir si pecar o no. Dios ha dictado que el quebrantamiento del día sábado es pecado. ¡Usted tiene que decidir! ¡Y lo que sembramos, eso también cosechamos!
Los hijos de Adán tomaron sus decisiones; Abel lo hizo correctamente, y Cristo lo llamó justo. ¡Su recompensa está asegurada! Caín tomó la decisión errónea y selló su propio destino. Casi 2.000 años más tarde, hubo prácticamente un solo hombre en la Tierra que obedecía a Dios: Noé. Más tarde, Sem aparentemente escogió el camino de la obediencia a Dios, pero después del diluvio todos siguieron a Nimrod, fundador de la civilización de este mundo. La humanidad se rebeló.

¿Por qué la nación de Israel?

Cuando reinaba la situación descrita: un mundo apartado de Dios - el Eterno llamó a un pueblo despreciado, humillado, esclavizado. Aparentemente la naturaleza humana y la degradación del hombre son tales, que tan sólo la opresión, la esclavitud y el sufrimiento lo humillan lo suficiente para que, desprovisto de toda esperanza y sin nada más a qué acudir, escuche y obedezca al Creador. Mas no olvidemos que, aunque reducidos a la esclavitud por las circunstancias, los israelitas eran un pueblo de buen abolengo - ¡eran los descendientes de Abraham, "amigo de Dios" (Santiago 2.23), a quien el Eterno había prometido: "Haré de ti una nación grande y te bendeciré..." (Génesis 22.15; 35.11). Y como "se acercaba el tiempo de la promesa" (Hechos 7.17), ¡Dios se proponía ahora dar a las demás naciones una oportunidad por medio de este pueblo escogido, Israel!
De ellos dijo Dios: "Este pueblo he creado para mí", es decir, para ser su instrumento, para que las naciones gentiles viesen los resultados deseados y las enormes bendiciones y prosperidad nacional que serían de Israel si obedecía. "Mis alabanzas publicará" (Isaías 43.21).
Los israelitas, desde luego, eran humanos - tenían naturaleza humana. Ni siquiera Israel, para quien Dios realizó milagros estupendos y asombrosos, acató los caminos de Dios por largo tiempo. Mas por medio de ellos Dios ha refutado todas las excusas que los humanos puedan tener para no obedecer sus caminos. ¡La humanidad ha tenido todas las oportunidades para arrepentirse de su proceder!
Más tarde, durante y después del ministerio terrenal y humano de Cristo, Dios utilizó - y está utilizando - a su Iglesia. Cristo llamó a la Iglesia como un pueblo especial, escogido, ¡no solamente para predicar su Evangelio al mundo, sino también para mostrarle al mundo los resultados deseados que acarrea la obediencia! ¡Así como la antigua Israel, la Iglesia fue llamada para ser una luz para el mundo!
"Vosotros sois la luz del mundo", dijo Jesús a sus discípulos. "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras" (Mateo 5.14-16). Es decir, dad el ejemplo. ¡Que el mundo vea los resultados felices!
Los caminos rectos de Dios, que Él creó como leyes vivientes e inexorables, no son únicamente para el pueblo de judío. ¡Son para la humanidad entera! El sábado se hizo para el hombre - para todos los humanos - y no sólo para los judíos.
Los efesios eran gentiles, pero escucharon el Evangelio de Cristo, se arrepintieron y creyeron - obedecieron. Llegaron a ser cristianos convertidos.
A estos cristianos nacidos gentiles, Pablo escribió: "Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne... estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo... ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios" (Efesios 2.11-19).

Los gentiles no están excluidos

Para ser un cristiano converso, es preciso ser israelita, espiritualmente. La salvación, como se citó antes, es "a todo aquel que cree; al judío [israelita] primeramente, y también al griego [gentil]" (Romanos 1.16).
Pero, ¿acaso no estaban excluidos los gentiles bajo el antiguo pacto?
¡De ninguna manera!
Lo que Dios concedió a Israel era para los gentiles también.
Los gentiles siempre podían entrar en la congregación (iglesia) de Israel, y muchos lo hicieron. Aun desde el primer momento en que partieron de Egipto, "...también subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes" (Éxodo 12.38). Esta grande multitud eran gentiles.
En las instrucciones para la celebración de la Pascua, Dios dijo: "Mas si algún extranjero [gentil] morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para el Eterno, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación" (Éxodo 12.48). Y en el versículo 49: "La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros".
Siempre fue permitido a los gentiles convertirse en ciudadanos naturalizados de Israel, y millares lo hicieron.
Ahora, el profeta Isaías nos dice, en una profecía, para hoy, si el sábado era o no únicamente para los judíos.

¡El día de reposo para los gentiles hoy!

Jesucristo dijo que el sábado fue hecho pare el hombre. No solamente para los judíos, no solamente para los israelitas, sino ¡para el hombre! ¡Se hizo para Adán! Se hizo para el hombre, en el siglo 20... ¡y en el siglo 21!
Ahora, leamos la profecía de Isaías 56, comenzando con el versículo 1.
¡Nótese, ante todo, que emana de la suprema autoridad!
"Así dijo el Eterno..." Esta es nuestra autoridad.
Prosigamos: "...Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse".

Ha llegado el momento al cual se aplica esta profecía. ¿Cuándo se manifestará la justicia de Dios? Se explica en Hebreos 9.27-28 (Véase también Apocalipsis 12.10) en donde se habla de la venida de Cristo. Nótese esto: "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan".
Jesús dijo: "He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra" (Apocalipsis 22.12). ¿El tiempo?: ¡A la segunda venida de Cristo!

Así, pues, el tiempo al cual se refiere la profecía de Isaías es poco antes de la segunda venida de Cristo. ¡Es ya - hoy!

Ahora veamos lo que también dice Cristo, la autoridad suprema:
"Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal. Y el extranjero [gentil] que sigue al Eterno no hable diciendo: Me apartará totalmente el Eterno de su pueblo" (Isaías 56.2-3).
¡Nótese bien! Que no digan los gentiles, en nuestro siglo 20, convertidos y unidos al Señor Jesucristo, que Él los ha apartado de Israel, pueblo de Dios. No, ¡el sábado NO era, ni es, una señal para separar a los gentiles de los israelitas! ¡Los gentiles NO están excluidos!

Continuemos, versículos 6-7: "Y a los hijos de los extranjeros [gentiles] que sigan al Eterno [que se conviertan en cristianos] para servirle, y que amen el nombre del Eterno para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevare [a los gentiles] a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración...".
Ésta es una prueba positiva.
Es un irrefutable "Así dice el Eterno".
El sábado se hizo para el hombre - para la humanidad - tanto para gentiles como para israelitas.
El mismo Dios hizo del sábado una obligación perpetua para todos (Éxodo 31.12-17). Y la perpetuidad no ha terminado.
No, Dios no tiene un camino para el judío y otro para el gentil. No tiene un día para el judío y otro para el gentil. ¡Cristo no está dividido! Dios no hace acepción de personas. (Vea 1 Corintios 1.13 y Hechos 10.34).
¡Todos somos uno en Cristo!